Agárrate, porque esto suena sacado de una película de ciencia ficción, pero es total y completamente real. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, mejor conocido como ICE, está por meterle mano —literal— a una nueva herramienta para sus agentes: unos guantes que, con solo tocar la piel de una persona, pueden soltarle una descarga eléctrica. Sí, leíste bien.
Antes de que te espantes más, vamos por partes, porque aquí hay mucha tela de dónde cortar.
¿De qué va todo esto?
De acuerdo con un aviso que publicó el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS), la dependencia está considerando invertir entre 10 y 20 millones de dólares para comprar miles de estos guantes.
Se llaman G.L.O.V.E. —por sus siglas en inglés, que significan algo así como “emisor de bajo voltaje generado”— y la idea es tenerlos listos para marzo de 2027.
Todo esto está pasando en un momento nada casual: ICE ha estado subiendo el volumen de sus operativos para detener migrantes en territorio estadounidense, y al mismo tiempo carga con una buena bola de críticas por el uso excesivo de la fuerza en varios arrestos, algunos de los cuales terminaron con migrantes perdiendo la vida.
¿Y cómo se supone que funcionan estos guantes?
Los fabrica una empresa llamada Compliant Technologies LLC, con sede en Lexington, Kentucky.
A simple vista, el guante se ve como cualquier otro que usaría un agente, pero trae un interruptor escondido que activa la función eléctrica.
Aquí va el dato clave: para que la descarga funcione, el guante tiene que tocar la piel directamente. Nada de ropa, cabello, plástico o metal de por medio, porque según el propio fabricante, la corriente no logra atravesar esas barreras.
La lógica detrás del invento, dicen ellos, es generar un dolor inmediato para que la persona deje de resistirse en el momento del arresto.
A diferencia de una pistola paralizante tradicional —esas que seguro has visto en pelis o noticias—, aquí el dispositivo va integrado directamente en la mano del agente. O sea, el control queda literalmente a un movimiento de distancia.
Un dato que probablemente no sabías: estos guantes no son ninguna novedad en el mundo policial. Ya se han usado antes en algunas corporaciones y centros penitenciarios de Estados Unidos, sobre todo en momentos donde alguien se resiste físicamente a ser trasladado o detenido.
¿Ya es un hecho o todavía está en veremos?
Por ahora, esto sigue siendo un plan, no una entrega masiva de guantes a cada agente de ICE.
Según el aviso del DHS, citado por la agencia Associated Press, la compra podría concretarse mediante lo que se conoce como un “no-bid contract”, es decir, un contrato que se otorga sin que otras empresas compitan por él.
Nada confirmado al cien, pero ahí está sobre la mesa.
El propio fabricante pone límites —al menos en el papel—
Aquí viene algo interesante: la misma empresa que fabrica los guantes advierte que no deberían usarse como castigo, ni contra alguien que simplemente esté siendo grosero de palabra o mostrando una actitud desafiante sin resistencia física real.
También recomienda tener cuidado extra —o de plano evitar su uso— con ciertos grupos que consideran más vulnerables: niños pequeños, mujeres embarazadas, personas adultas mayores y quienes viven con alguna discapacidad.
Y no cualquiera puede traer puesto el guante y ya: la compañía asegura que los agentes deben pasar por una capacitación antes de usarlo, además de recertificarse cada dos años.
¿Entonces qué sigue?
Hasta el momento, ni ICE ni el DHS han soltado detalles públicos sobre cómo van a regular el uso de estos guantes ni en qué situaciones exactas un agente podría autorizarse a usar la descarga.
El propio DHS le confirmó a Associated Press que está preparando una respuesta oficial sobre el proyecto.
La historia sigue abierta y, viniendo de un tema tan delicado como el trato a migrantes en plena expansión de operativos, seguramente no vamos a tardar en escuchar más sobre esto.
¿Tú qué opinas: medida de seguridad necesaria o un paso más hacia la deshumanización del proceso migratorio?