Reforma se pone guapa: todo 'ready' pa'l jolgorio tricolor; solo falta que México haga su tarea ante Chequia

Publicado el 24 de junio de 2026, 12:44

Mientras la Selección Mexicana se prepara para cerrar la fase de grupos del Mundial ante Chequia, la capital del país ya afina los últimos detalles para una posible celebración que promete pintar de verde, blanco y rojo cada rincón del corazón de la ciudad.

Paseo de la Reforma luce listo para recibir a miles de aficionados que, entre cánticos, banderas, sombreros imposibles y uno que otro "¡sí se puede!" adelantado, esperan festejar un nuevo triunfo del Tricolor. México llega al encuentro como líder del Grupo A, con dos victorias consecutivas y el boleto a dieciseisavos ya asegurado. El partido de esta noche representa la oportunidad histórica de firmar una fase de grupos perfecta por primera vez en una Copa del Mundo.

La expectativa es tan grande que las autoridades instalaron pantallas gigantes en diversos puntos de la capital, incluyendo el Zócalo, el Ángel de la Independencia y otros espacios públicos donde miles de aficionados seguirán cada jugada. Además, el Metro extenderá su horario para facilitar el regreso de los asistentes.

Pero si México gana, empata o simplemente provoca una explosión colectiva de emoción nacional, la gran pregunta será la misma de siempre: ¿cómo celebramos sin convertir la fiesta en un partido de rugby urbano?

Manual básico para una celebración cien por ciento mexicana y cero por ciento caótica

Primero: gritar "¡Viva México!" está permitido. Gritarlo durante tres horas seguidas en la ventana de tu vecino a las dos de la mañana quizá no sea la mejor estrategia diplomática.

Segundo: la bandera nacional es para ondearla con orgullo, no para usarla como capa mientras intentas subirte a una estatua que claramente fue diseñada para permanecer sin pasajeros.

Tercero: si llevas bocina, recuerda que el objetivo es compartir la alegría, no recrear un festival de música electrónica en cada esquina de Reforma.

Cuarto: celebra los goles, no los semáforos. La infraestructura urbana ya tiene suficientes problemas sin ayuda de la afición.

Quinto: si vas a brindar, que sea con responsabilidad. El único que debe perder el equilibrio esta noche debería ser el rival cuando vea venir un contragolpe mexicano.

La ilusión está encendida. Las calles están listas. Los aficionados también. Ahora la pelota queda en los botines del equipo de Javier Aguirre, que buscará cerrar una fase de grupos histórica y mantener vivo el sueño mundialista de millones de mexicanos.

Porque si algo ha demostrado este país es que puede convertir una victoria futbolera en una auténtica verbena nacional. Y aunque nadie sabe qué ocurrirá durante los 90 minutos, una cosa es segura: si el Tri cumple, esta noche Reforma no caminará... va a bailar.