La perrita de agua portuguesa acompañó a la familia Obama durante 13 años y se convirtió en una de las mascotas presidenciales más queridas.
Triste noticia para los lomitos y para quienes crecieron viendo a Sunny corretear por los jardines de la Casa Blanca: la perrita de la familia Obama murió y dejó un huequito en el corazón de la familia que la acompañó durante más de una década.
El expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, confirmó la muerte de Sunny este miércoles 16 de septiembre y la recordó como un miembro muy querido de su familia. La mascota murió el martes; la familia no dio a conocer la causa de su fallecimiento.
Sunny llegó a la familia Obama en 2013, durante el segundo mandato de Barack Obama en la Casa Blanca. Ahí se convirtió en compañera de Bo, el otro perro de la familia, y rápidamente se ganó su lugar como una de las habitantes más famosas de la residencia presidencial.
Sunny era pura energía
Si algo caracterizaba a Sunny era que no sabía lo que significaba quedarse quieta.
Obama la describió como una perrita atlética y llena de energía, capaz de brincar los setos del jardín de la Casa Blanca como si fueran cualquier cosa, mientras perseguía ardillas, pájaros y prácticamente todo lo que se moviera.
Y aquí viene uno de los detalles más curiosos: aunque era una perra de agua portuguesa, Sunny odiaba mojarse. También tenía fama de ser una bebedora bastante escandalosa y de preferir la compañía de las personas antes que la de otros perros, con una excepción muy clara: Bo.
Con él tenía una relación particularmente cercana y, según Obama, Sunny lo protegía ferozmente.
De la Casa Blanca a la familia
Durante sus años en Washington, Sunny acompañó a los Obama en distintas actividades y se volvió una presencia habitual en los jardines de la residencia presidencial.
También convivió de cerca con Malia y Sasha Obama, las hijas de la pareja, a quienes, de acuerdo con el expresidente, adoraba incluso cuando la molestaban mientras echaba una siesta.
La perrita también era muy cercana al personal de la Casa Blanca y solía seguir a los trabajadores mientras realizaban sus actividades.
En 2015, incluso tuvo un encuentro bastante presidencial: conoció al papa Francisco durante una visita a la Casa Blanca.
Sunny y Bo, los lomitos presidenciales
Sunny llegó para hacerle compañía a Bo, quien había entrado a la familia Obama en 2009 y también era un perro de agua portugués.
Los dos se convirtieron en una pareja inseparable y fueron protagonistas de numerosas fotografías durante los años de Obama en la presidencia.
Pero Bo murió en 2021, a los 12 años, después de padecer cáncer.
Ahora, al despedirse de Sunny, Obama cerró su mensaje con una imagen que seguramente pegó directo en el corazón de quienes siguieron la historia de ambos perros: dijo que imagina que Sunny está ahora junto a su “hermano mayor”, cuidando que Bo esté bien.
“Era prácticamente perfecta”
En su despedida, Obama recordó a Sunny como una compañera leal, cariñosa y siempre lista para una nueva aventura.
Para los Obama, dijo, era prácticamente perfecta.
Y aunque Sunny ya no volverá a corretear por los jardines de la Casa Blanca, su historia queda como parte de esa peculiar tradición de mascotas presidenciales que han acompañado a distintas familias en la residencia más famosa de Estados Unidos.
Ahora sí, se vale decirlo: corre libre, Sunny. 🐾