¡Le estás echando cloro a tu vida pero el gobierno no al agua! Esto está pasando con la crisis hídrica en Zapopan

Publicado el 1 de agosto de 2026, 01:00

Si vives en Guadalajara o Zapopan y últimamente el agua de la llave te ha salido rara, turbia o de plano no te ha dado buena espina, resulta que no nada más era paranoia tuya. Las autoridades de salud de Jalisco acaban de confirmar que sí hay bacterias en el agua de varias colonias, y la explicación que dieron abre más preguntas de las que cierra.

¿Qué encontraron exactamente?

La Comisión para la Protección contra Riesgos Sanitarios del Estado de Jalisco (Coprisjal) analizó 297 muestras de agua entre marzo y junio en zonas de la metrópoli tapatía que venían reportando problemas de turbiedad, o sea, agua que no sale transparente como debería. El resultado: en 18 de esas muestras aparecieron bacterias coliformes, y la más común de todas fue la famosa Escherichia coli (E. coli).

Quien dio la cara para explicar esto fue Héctor Raúl Pérez Gómez, secretario de Salud de Jalisco. Según él, ya se le avisó al SIAPA (el organismo que maneja el agua en la zona metropolitana) y a los municipios afectados, para que investiguen de dónde viene la contaminación.

¿Es grave o no?

Aquí es donde el tema se pone interesante. El propio secretario reconoció que la E. coli "eventualmente sí podría causar enfermedades", pero se apuró a aclarar que su presencia no significa necesariamente que el agua tenga contaminación de origen fecal. Como quien dice: hay bacteria, pero tranquilos, no se alarmen.

Esa forma de manejar la información no le cayó nada bien al senador morenista Carlos Lomelí, también médico, quien acusó al secretario de querer "lavarle la cara" al gobierno estatal y al SIAPA. Su argumento es que, en lugar de minimizar el problema, debería declararse una alerta sanitaria, tal como lo han pedido especialistas y colectivos que llevan meses denunciando la crisis del agua en la región.

Los números que sí preocupan

Pérez Gómez también tuvo que admitir que las enfermedades gastrointestinales en Jalisco han subido hasta un 30 por ciento, con 101 mil casos registrados en lo que va del año. Eso sí, insistió en que, hasta ahora, no hay evidencia que conecte directamente ese aumento con la calidad del agua. Aunque, hay que decirlo, la coincidencia no deja de llamar la atención.

¿Entonces dónde está la falla?

Un estudio previo de especialistas del ITESO ya había puesto el dedo en la llaga: el problema no está necesariamente en las plantas potabilizadoras, sino en el camino que recorre el agua hasta tu casa. El propio secretario lo confirmó: las plantas sí están cumpliendo con buenos niveles de cloración, pero cuando se revisa el agua que llega a ciertas viviendas, aparece con hipocloración, es decir, con menos cloro del necesario para mantenerla libre de bacterias, virus, parásitos y hongos.

"Da la impresión de que se perdiera un porcentaje de la cloración en la red de distribución", dijo Pérez Gómez, lo que básicamente apunta a que la tubería por donde viaja el agua podría estar fallando en algún punto.

El tamaño real del problema

Para dimensionar qué tan extendido está esto, la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ) entregó hace unos días un registro de 655 colonias de la zona metropolitana que reciben agua de la planta potabilizadora de Miravalle, la cual se surte del lago de Chapala. Ese número es muchísimo más grande que las muestras que ha podido monitorear la Coprisjal hasta ahora, lo que deja ver que el radar oficial todavía no alcanza a cubrir toda la crisis.

¿Qué está haciendo el gobierno mientras tanto?

Ya está corriendo un plan emergente por parte del gobierno estatal que incluye tres frentes: plantas potabilizadoras itinerantes que se mueven a las zonas más afectadas, entrega de garrafones con agua purificada para las familias, y un descuento del 80 por ciento en el pago del servicio de agua para las colonias que aparecen en la lista de la CEDHJ, publicado en el diario oficial El Periódico de Jalisco. Eso sí, para acceder al descuento hay que registrarse primero y cumplir ciertos requisitos.

Mientras tanto, la pregunta que queda flotando en el aire es la misma que lanzó el senador Lomelí: ¿minimizar el problema es la estrategia correcta, o lo que se necesita ya es una alerta sanitaria de una buena vez?