Seis meses después de su captura, Nicolás Maduro volvió a sentarse frente a un juez en Manhattan, y esta vez el proceso duró apenas 18 minutos.
El expresidente venezolano, de 63 años, compareció junto a su esposa, Cilia Flores, de 69 años, ambos detenidos desde el 3 de enero en una prisión federal de Brooklyn, luego de ser capturados por fuerzas estadounidenses en Caracas. Se trata de la tercera audiencia desde entonces, y esta vez sí quedó fijada una fecha para el arranque del juicio.
Maduro se enfrenta a cargos por conspiración para cometer narcoterrorismo e importación de cocaína, mientras que a Flores se le imputan delitos relacionados con importación de drogas y posesión de armas. Su abogado, Barry Pollack, ha insistido en que el caso debería anularse porque, según su defensa, Maduro contaba con inmunidad por su calidad de jefe de Estado al momento de la captura.
Afuera del tribunal del Distrito Sur de Nueva York, la escena también dio de qué hablar: un grupo de personas se concentró para pedir la liberación de Maduro, mientras otros acudieron a manifestarse a favor de su captura. La Policía de Nueva York tuvo que desplegar un operativo de seguridad para evitar cualquier enfrentamiento entre ambos bandos.
Este proceso ha estado marcado por retrasos: la audiencia originalmente estaba prevista para el 30 de junio, pero se pospuso por temas logísticos, en parte porque la seguridad de la ciudad estaba enfocada en la final del Mundial. Ahora que ya hay fecha para el juicio, lo que sigue es ver cómo se resuelven los argumentos legales sobre la validez de su captura, un tema que podría marcar el rumbo de todo el caso.