¿Te imaginas que tu chamba te regalara un día en Six Flags para tus hijos? Pues eso fue justo lo que pasó en la alcaldía Cuauhtémoc, solo que el detalle es que quien pagó la cuenta fuiste tú, o sea, todos los que pagamos impuestos.
Resulta que mientras las instituciones federales llevan rato pidiendo que los funcionarios se aprieten el cinturón y dejen atrás los privilegios, en la alcaldía que gobierna Alessandra Rojo de la Vega decidieron ir en sentido contrario. ¿Cómo? Pagando entradas al parque de diversiones para los hijos de sus trabajadores.
¿Cómo se supo todo esto?
Aquí entra la magia de la transparencia. Fue justo a través de una solicitud de información que la Dirección de Recursos Materiales y Servicios Generales de la alcaldía tuvo que soltar la sopa: sí, se gastó dinero público, y no poquito.
Estamos hablando de hasta 1 millón 139 mil pesos que se fueron para comprar 861 boletos de Six Flags. La justificación oficial fue que todo esto entró en el paquete de festejos por el Día del Niño 2026, así que, según la alcaldía, no hay ningún problema.
Lo que no quisieron decir
Aquí es donde la cosa se pone más interesante, porque la alcaldía sí aceptó el gasto, pero se guardó varios detalles clave bajo la manga.
Por ejemplo, nunca dijeron cuánto costó cada boleto individualmente. Tampoco aclararon si el trato fue directo con Six Flags o si hubo algún intermediario de por medio, ni si además de las entradas se incluyó comida dentro del paquete.
Eso sí, algo que sí confirmaron es que el paseo no se quedó solo en los boletos: también se contrataron autobuses para llevar y traer a todos desde las oficinas de la alcaldía hasta el parque.
¿Y quiénes se subieron a los juegos?
Esa es otra pregunta que sigue sin respuesta clara. La alcaldía no quiso revelar en qué áreas trabajan los funcionarios beneficiados, ni cuánto ganan, ni tampoco explicó con detalle cómo se repartieron los boletos entre el personal.
Lo único que sí soltaron fue que la Dirección de Recursos Humanos fue la encargada de organizar y decidir cómo se entregarían las entradas, aunque el mecanismo exacto sigue siendo un misterio.
¿Y ahora qué sigue?
Por lo pronto, el gasto ya quedó documentado gracias a la solicitud de transparencia, pero las dudas más importantes —quién se benefició realmente y bajo qué criterios— siguen sin resolverse. Habrá que ver si la alcaldía decide abrir más información al respecto o si el tema se queda ahí, como uno más de esos gastos que cuestan trabajo explicar.