La remodelación de la estación Hidalgo del Metro no solo encendió los nuevos candelabros de los andenes; también iluminó la mente de una joven emprendedora que decidió convertir el meme del momento en una estrategia de marketing digna de la realeza francesa.
Mientras miles de chilangos debatían si para transbordar a la Línea 2 ahora había que llevar smoking, corsé o al menos un abanico de encaje, una diseñadora conocida en redes como Lady Elizabeth G. vio la oportunidad perfecta para promocionar sus vestidos inspirados en la moda rococó del siglo XVIII.
La joven, creadora de la marca St. Antoinette, apareció en los vagones del Metro ofreciendo sus creaciones al más puro estilo de los vendedores ambulantes de la ruta. Pero en lugar de vender bocinas bluetooth o chicles de a peso, ofrecía vestidos dignos de una fiesta en Versalles.
"¡Vístase a la moda, vista de etiqueta para Metro Hidalgo!", pregonaba mientras los pasajeros intentaban descifrar si estaban rumbo a Taxqueña o a una reunión con María Antonieta.
Todo esto ocurre después de que la estación Hidalgo se volviera viral por la instalación de al menos 13 candelabros decorativos en los andenes, una remodelación que provocó una avalancha de memes donde los usuarios imaginaban un Metro convertido en castillo europeo, salón de XV años o sucursal exprés del Palacio de Buckingham.
Las redes no tardaron en hacer su trabajo. Entre bromas sobre códigos de vestimenta, valses improvisados y carruajes con dirección a Cuatro Caminos, la diseñadora aprovechó la ola de humor colectivo para presumir sus creaciones y, de paso, demostrar que en México cualquier tendencia puede convertirse en oportunidad de negocio.
Y es que mientras algunos siguen preguntándose si los candelabros eran prioridad, otros ya están pensando qué usar para su próximo viaje en Metro. Porque si algo ha quedado claro con el nuevo look de Hidalgo es que la frontera entre el transporte público y una fiesta de época es cada vez más delgada.
Así que ya lo sabe: si piensa abordar la Línea 2, quizá quiera dejar los pants para otra ocasión. Nunca se sabe cuándo le tocará compartir vagón con una duquesa de Pantitlán o un marqués de Tasqueña.