¡TEOTIHUACÁN BAJO FUEGO! El "imitador" que nadie vio venir en la Ciudad de los Dioses

Publicado el 23 de abril de 2026, 10:49

Todavía no nos cae el veinte. Lo que vivimos este lunes en la zona arqueológica de Teotihuacán no es solo una tragedia, es un "fuera de lugar" total. En un país donde lamentablemente estamos curados de espanto con el tema de la seguridad, lo que pasó en las pirámides nos dejó a todos con el ojo cuadrado: un tiroteo masivo al estilo gringo en pleno corazón prehispánico.

¿Quién se iba a imaginar que mientras familias y turistas de todo el mundo subían al Sol y a la Luna para cargarse de energía, un chavo de 27 años iba a salir con esto?

Un ataque que "no nos suena" a México

El atacante, identificado como Julio César "N", no era ningún sicario ni venía por un "ajuste de cuentas". Según lo que soltó la mera jefa, la presidenta Sheinbaum, este cuate traía cables cruzados en la cabeza. Lo más increíble es que, según las investigaciones, Jasso estaba "influenciado por episodios del exterior". O sea, nos importaron una modalidad de violencia que sentíamos ajena: el tirador solitario que busca el caos por problemas psicológicos.

"No habíamos presenciado algo así en México", dijo la presidenta. Y tiene toda la razón. Teotihuacán es tierra sagrada, es nuestro orgullo, y que se manche de sangre extranjera de esta forma es algo que simplemente no computa en nuestra realidad.

El saldo de una mañana de terror

El saldo es de no creerse: una mujer canadiense perdió la vida y otros 13 turistas quedaron heridos. Estamos hablando de una mezcla de nacionalidades que parece sacada de una asamblea de la ONU: gringos, colombianos, un ruso, una neerlandesa y una brasileña. Incluso dos menores de edad terminaron en el hospital por la locura de un solo tipo que, al verse acorralado, decidió "salirse por la puerta falsa" antes de que la justicia le pusiera las manos encima.

¿Y ahora qué sigue?

La pregunta que todos nos hacemos en la oficina de Mexa-Visión es: ¿Cómo metió el arma? Se supone que Teotihuacán es de los lugares más vigilados por el INAH y la Guardia Nacional. Si esto pasó en nuestra joya de la corona turística, ¿qué nos espera en otros recintos?

Desde esta redacción, mandamos nuestra solidaridad a los heridos y a las familias de las víctimas. Pero también nos quedamos con ese sabor amargo de boca. México siempre ha sido noticia por muchas cosas, pero que la "moda" de los tiroteos escolares y masivos de otros países llegue a nuestras pirámides, es un balde de agua fría que nos recuerda que la salud mental y la seguridad no pueden esperar ni un segundo más.

Esto es algo inédito, sí. Pero que no se vuelva costumbre.