El cacao tabasqueño ya no quiere quedarse nomás en el grano. La apuesta del Gobierno de México es que los productores le entren también al valor agregado y que eso se traduzca en más ingresos para las familias que viven del campo.
Durante su visita a Tabasco, la presidenta Claudia Sheinbaum refrendó el compromiso de su gobierno con los pequeños productores de cacao y con el proyecto Chocolate Bienestar, una iniciativa que busca aprovechar el cacao de la región para convertirlo en un producto terminado que llegue a las Tiendas del Bienestar.
La idea, en pocas palabras, es que el productor no tenga que vender su cacao apenas procesado y a bajo precio. Mediante un proceso de fermentación y secado, los productores pueden comercializar el grano con mayor valor, mientras que Alimentación para el Bienestar se encarga de comprarlo y transformarlo en chocolate.
Y aquí viene lo interesante: el proyecto contempla pasar de maquilar el chocolate a contar con una planta propia de producción en Tabasco, con la intención de que una mayor parte del valor generado se quede en la cadena productiva y llegue a los campesinos.
Sheinbaum ha explicado que el programa busca que los pequeños productores puedan vivir mejor de su trabajo, en lugar de depender únicamente de apoyos directos. La estrategia consiste en comprarles el cacao seco a un precio favorable y aprovechar el proceso de transformación para generar mayor valor.
Del campo tabasqueño a las Tiendas del Bienestar
El Chocolate Bienestar ya se comercializa en distintas presentaciones y está elaborado con cacao de Tabasco y del norte de Chiapas. Hay versiones en barra, en polvo y chocolate de mesa; de acuerdo con el Gobierno federal, los productos utilizan azúcar de caña y no llevan endulzantes artificiales ni conservadores.
La estrategia forma parte de un esquema más amplio de Alimentación para el Bienestar, que busca conectar a pequeños productores con canales de comercialización donde puedan obtener mejores condiciones por sus productos.
En 2025, el gobierno reportó el acopio de más de 355 mil toneladas de maíz, frijol, café, cacao y miel, beneficiando a más de 36 mil productores y productoras.
Así que, entre cacao, chocolate y productores tabasqueños, la apuesta va por una fórmula bastante sencilla: que el campo produzca, que se transforme en México y que una mayor parte de la ganancia regrese a quienes lo trabajan.
Porque, como dicen por acá, si el cacao es de Tabasco, qué mejor que también el beneficio se quede en Tabasco.