Sinaloa se queda sin Rocha: Congreso va por gobernador interino y Sheinbaum pide ‘honestidad y entrega al pueblo’

Publicado el 25 de agosto de 2026, 01:00

Se acabó el estira y afloja, al menos por ahora. Luego de que Rubén Rocha Moya volvió al cargo de gobernador y apenas unas horas después pidió nuevamente licencia, la pelota quedó en la cancha del Congreso de Sinaloa, que deberá designar a quien se quede al frente del estado para garantizar la gobernabilidad.

La presidenta Claudia Sheinbaum fue clara: el regreso de Rocha Moya al gobierno estatal “no me parecía pertinente, por decir lo menos”. La mandataria explicó que se enteró de la decisión por las propias redes sociales del gobernador y que el Gobierno de México no tuvo conocimiento previo de su intención de regresar.

Ahora toca al Congreso local resolver el asunto y nombrar a un gobernador o gobernadora interina que lleve las riendas de Sinaloa mientras se concreta el relevo constitucional. Sheinbaum pidió que la persona elegida sea alguien con capacidad, honestidad y compromiso con la gente del estado.

La bronca política se encendió después de que Rocha Moya intentó reincorporarse al cargo tras más de tres meses de licencia. Su regreso generó cuestionamientos dentro de Morena y desde el propio Gobierno federal, además de darse en medio de las acusaciones de autoridades estadounidenses sobre presuntos vínculos con el narcotráfico, señalamientos que el sinaloense ha rechazado.

Finalmente, Rocha volvió a pedir licencia y el Congreso estatal aceptó su separación del cargo, abriendo la puerta para que el Legislativo defina quién ocupará temporalmente la gubernatura.

Sheinbaum también descartó que en este momento sea necesario hablar de una desaparición de poderes en Sinaloa. La ruta, dijo, es institucional: que el Congreso haga su chamba, nombre a una persona responsable y se mantenga la gobernabilidad hasta el cambio de administración.

En pocas palabras: Rocha ya no va a regresar por ahora y Sinaloa necesita quién agarre el volante. La decisión queda en manos de los diputados locales, con la presión de elegir a alguien que pueda darle estabilidad a un estado que atraviesa una de sus etapas políticas y de seguridad más complicadas.