Aguanta, porque esto se puso denso. Este lunes 13 de julio, los fiscales de Estados Unidos metieron oficialmente la solicitud para que a Ismael "El Mayo" Zambada, el que fuera uno de los grandes capos del Cártel de Sinaloa, le caiga la sentencia más dura que existe: cadena perpetua. Y no, no es cualquier trámite, es la recta final de un proceso que lleva casi un año en marcha.
Para que le entiendas completo: todo esto se está jugando en la corte del Distrito Este de Nueva York, ante el juez Brian M. Cogan. Ahí, el gobierno estadounidense presentó un documento donde no se anduvo con rodeos: describen al Mayo como el narcotraficante más poderoso y con más alcance del planeta. La sentencia definitiva está programada para el próximo 20 de julio, así que ya nomás faltan días para saber su destino.
Pero hay otro tema que se está peleando fuerte: dónde va a pasar el resto de su vida (si es que le dan cadena perpetua). La defensa del Mayo quiere que lo manden a un centro médico dentro del sistema penitenciario, alegando que necesita atención por sus problemas de salud. La Fiscalía, en cambio, se cierra en que debe ir a una prisión de máxima seguridad, de esas conocidas como "supermax". ¿La razón? Aseguran que su hijo, conocido como "Mayito Flaco", sigue operando como una pieza clave dentro del Cártel de Sinaloa, y temen que si el Mayo termina en un lugar con menos control, podría seguir moviendo los hilos de la organización desde adentro.
Ahora, sobre el fondo del asunto: los fiscales lo acusan de haber construido una red de corrupción gigante para que el cártel pudiera operar sin problemas. Según ellos, durante los años que estuvo al mando, el Mayo habría incrementado de forma considerable los sobornos hacia policías, mandos militares y políticos, y el cártel llegó a destinar millones de dólares anuales solo para mantener esa maquinaria de corrupción funcionando.
¿Y qué dice la defensa del Mayo en todo esto?
Aquí viene lo más fuerte: el gobierno de Estados Unidos también lo señala de haber tenido bajo su mando a grupos armados que, siguiendo instrucciones directas del propio Zambada, se encargaron de agredir, torturar y asesinar personas para favorecer los intereses del cártel. Además, como parte del acuerdo donde se declaró culpable, la Fiscalía está pidiendo el decomiso de una cifra que impresiona: 15 mil millones de dólares.
Para ponerte en contexto de cómo llegamos hasta aquí: el Mayo fue detenido por autoridades estadounidenses el 25 de julio de 2024, en un aeropuerto ubicado cerca de Nuevo México. No iba solo: en ese mismo operativo cayó también Joaquín Guzmán, hijo del Chapo Guzmán. De hecho, el propio Mayo llegó a declarar que todo fue una trampa, que Guzmán lo engañó y prácticamente lo entregó a las autoridades estadounidenses sin que él lo viera venir.
Del lado de la defensa, el argumento sigue siendo el mismo desde hace meses: piden que lo trasladen a un lugar donde pueda recibir atención médica adecuada para sus condiciones de salud. También han insistido en un punto que consideran a su favor: que en ningún momento el Mayo ha entorpecido el proceso judicial, y que desde el inicio se declaró culpable de los cargos en su contra.
Ahora solo queda esperar al 20 de julio, cuando el juez Cogan determine si finalmente cierra el capítulo de uno de los capos más mencionados en la historia reciente del narcotráfico mexicano.