¿Qué pasó exactamente?
Todo comenzó con los fuertes sismos que sacudieron a Venezuela y dejaron una tragedia enorme. México no se quedó de brazos cruzados y envió al Agrupamiento de Ayuda Humanitaria “Yumare”, integrado por 264 elementos y 18 binomios caninos (o sea, soldados trabajando en equipo con perros entrenados para rescate).
El resultado de su chamba allá fue impresionante: lograron rescatar con vida a dos personas y dos perros, aunque también tuvieron que recuperar los cuerpos de 92 víctimas. Un trabajo durísimo, pero necesario.
Este viernes, en el Centro Estratégico Militar de Acopio de la Base Aérea Militar de Santa Lucía, en Zumpango, Estado de México, la presidenta Claudia Sheinbaum encabezó la ceremonia para recibirlos como se merecen.
Las palabras que emocionaron a todos
Sheinbaum no se guardó nada al hablar de lo que representó esta misión:
“Ustedes mostraron el verdadero rostro de México: un México solidario, fraterno y profundamente humanista”, dijo la mandataria, dejando claro que para ella, el dolor de otros pueblos también es asunto de México.
También aprovechó para mandar un mensaje bien claro sobre lo que somos como país: aquí no se deja a nadie atrás, sin importar de dónde venga quien necesita ayuda.
¿Qué llevó México a Venezuela?
La ayuda no se quedó solo en rescatistas. México armó un operativo completo:
• Puente aéreo: 8 vuelos que trasladaron 20 toneladas de despensas, medicinas, artículos de limpieza y herramientas.
• Ayuda por mar: 50 toneladas más enviadas desde el puerto de Veracruz en dos buques de la Marina.
• Energía: 8 plantas generadoras de luz, con tecnología solar y de combustible, capaces de iluminar hasta 5 mil metros cuadrados cada una.
• Salud: cuatro médicos militares hasta operaron de emergencia a un soldado venezolano con apendicitis, además de dar 2 mil 59 consultas médicas y repartir más de 13 toneladas de medicamentos.
El reconocimiento de Venezuela
La cosa no se quedó solo en aplausos. Durante la ceremonia, Sheinbaum recibió una carta de agradecimiento de la presidenta de Venezuela y, lo más importante, la Presea Héroe de Venezuela de Primera Clase, que es el reconocimiento más alto que ese país le puede dar a un gobierno extranjero por ayuda humanitaria.
La embajadora venezolana en México, Stella Marina Lugo Betancourt, también estuvo presente y no se quedó callada:
“Ustedes no solo llevaron su experiencia y sus herramientas de trabajo; llevaron esperanza”, expresó, resaltando que trabajaron codo a codo con el personal venezolano.
Lo que sigue: nuevos aviones y una perrita con nueva casa
La historia no termina en la ceremonia. El secretario de la Defensa, Ricardo Trevilla Trejo, anunció que por instrucciones de la presidenta, la Fuerza Aérea Mexicana va a sumar dos aviones C-130 Super Hércules (cada uno con capacidad para cargar 21 toneladas) para reforzar este tipo de misiones a futuro.
Y aquí viene lo tierno: el gobierno venezolano le regaló a México una perrita llamada Laika, que desde ahora se integra al Ejército Mexicano. Además, dos elementos de Protección Civil de Venezuela vendrán a nuestro país para capacitarse con el Ejército en temas de búsqueda y rescate.
Trevilla también recordó que este tipo de misiones no son nuevas para México: desde 1996, el Plan DN-III-E ha estado presente en 98 misiones humanitarias en 30 países distintos. O sea, esto de ayudar en catástrofes ya es parte del ADN mexicano.