La discusión sobre si las herencias deben pagar impuestos volvió al centro del debate nacional luego de que la ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Lenia Batres Guadarrama, defendiera públicamente la posibilidad de gravar las herencias, los legados e incluso los recursos de las Afores que reciben los beneficiarios de una persona fallecida.
La postura surgió durante la discusión de un caso relacionado con el tratamiento fiscal de los recursos de las Afores heredadas. Batres sostuvo que, desde una perspectiva de justicia tributaria, las herencias representan riqueza que recibe una persona sin haber sido generada directamente por su trabajo, por lo que consideró válido discutir si deberían contribuir mediante el pago del Impuesto Sobre la Renta (ISR). No obstante, aclaró que la creación de un impuesto de este tipo no corresponde a la Corte, sino exclusivamente al Congreso de la Unión.
¿Qué pasó en la Corte?
El asunto llegó al Pleno por una contradicción de criterios entre tribunales respecto a si los recursos de una Afore entregados a beneficiarios deben pagar ISR o si pueden considerarse una herencia, exenta de ese impuesto.
Sin embargo, la mayoría de las y los ministros rechazó la interpretación que respaldaba gravar esos recursos y determinó que forman parte del patrimonio construido por el trabajador, por lo que el proyecto fue retirado para elaborar uno nuevo. Es decir, hoy no existe un nuevo impuesto a las herencias en México y las herencias continúan exentas del ISR conforme a la legislación vigente.
El argumento de Batres
La ministra recordó que México sí tuvo impuestos sobre las herencias hasta 1961 y señaló que varios países de la OCDE mantienen gravámenes similares como una herramienta para reducir la concentración de la riqueza y fortalecer la redistribución del ingreso. Desde su óptica, el debate no debería limitarse a las Afores, sino extenderse al régimen fiscal de las herencias en general.
¿Qué implicaciones tendría si algún día se aprobara?
Aunque hoy no existe una iniciativa aprobada, especialistas consideran que un eventual impuesto a las herencias abriría una discusión de gran calado.
Entre las principales implicaciones estarían:
Familias que reciben inmuebles, negocios o grandes patrimonios podrían enfrentar una carga fiscal adicional al momento de heredar.
Sería necesario definir montos mínimos para evitar afectar herencias de bajo valor, como ocurre en otros países.
Podría aumentar el uso de estrategias legales y fiscales para planear sucesiones patrimoniales.
El Congreso tendría que establecer tasas, exenciones y mecanismos para evitar una posible doble tributación, uno de los principales argumentos de quienes rechazan la medida.
También reabriría el debate sobre si el sistema tributario mexicano debe enfocarse más en gravar grandes fortunas que el ingreso derivado del trabajo.
Un tema que divide opiniones
Las declaraciones de Batres provocaron reacciones inmediatas tanto en el ámbito político como en redes sociales. Mientras algunos sectores consideran que gravar grandes herencias ayudaría a disminuir la desigualdad y acercaría a México a modelos fiscales utilizados en otros países desarrollados, otros sostienen que el patrimonio heredado ya pagó impuestos cuando fue generado y que volver a gravarlo significaría una carga adicional para las familias.
Por ahora, el debate permanece abierto, pero la realidad jurídica es clara: no existe un impuesto a las herencias en México, y cualquier cambio requeriría una reforma aprobada por el Congreso de la Unión, no una decisión de la Suprema Corte.