¡Viva México! El grito que sigue erizando la piel 216 años después

Publicado el 15 de septiembre de 2026, 01:00

Cada 15 de septiembre, minutos antes de la medianoche, algo casi mágico ocurre en miles de plazas de México: familias completas se juntan con un vaso de ponche en la mano, los niños agitan matracas y banderitas, y todo mundo espera el mismo momento — el grito. No importa si es en el Zócalo capitalino o en la plaza de un pueblo pequeño, la emoción es idéntica, y eso es lo que hace de esta fecha una de las más entrañables del calendario mexicano.

La chispa de todo esto se encendió la madrugada del 16 de septiembre de 1810, cuando el cura Miguel Hidalgo, desde el pueblo de Dolores, convocó a la población a levantarse contra el dominio virreinal. Ese llamado, conocido como el Grito de Dolores, es considerado el punto de partida de la lucha por la independencia de México, un proceso que tomaría once años más en consumarse.

Pero septiembre guarda otra joya menos conocida: fue un 15 de septiembre de 1854, cuando se interpretó por primera vez el Himno Nacional Mexicano, con letra de Francisco González Bocanegra y música de Jaime Nunó. Desde entonces, esas notas acompañan cada ceremonia cívica del país y se han convertido en la banda sonora oficial del orgullo mexicano.

Hoy, la tradición del grito se replica en plazas públicas de todo el país: se recuerdan los nombres de los héroes de la independencia y se cierra con los tres "vivas" que todo mexicano reconoce de memoria, seguidos del repique de campanas y, por supuesto, del estallido de fuegos artificiales que ilumina el cielo nocturno.

Las fiestas patrias también son una fiesta para el paladar. El pozole, los chiles en nogada, las tostadas y el tequila reinan en las mesas familiares, mientras que muchos Pueblos Mágicos —empezando por Dolores Hidalgo, cuna del movimiento— organizan recreaciones históricas, verbenas y conciertos que atraen a miles de visitantes deseosos de vivir la independencia en el lugar donde comenzó.

Más allá del protocolo, lo que realmente distingue a estas fechas es su capacidad de unir generaciones: abuelos que recuerdan gritos de otras décadas, jóvenes que descubren la historia por primera vez, y familias que, sin importar dónde estén, encuentran un motivo común para sentirse orgullosamente mexicanas.

Así que si este 15 y 16 de septiembre te sorprendes cantando el himno con la mano en el pecho o gritando "¡Viva México!" hasta quedarte sin voz, sabrás que estás participando en una tradición que lleva más de dos siglos latiendo con la misma fuerza.