De Países Bajos a México: así regresó a casa un cráneo prehispánico con incrustaciones de turquesa que tiene más de 500 años

Publicado el 12 de agosto de 2026, 01:00

Imagínate tener en tu cabeza, literal, una serpiente hecha de turquesa, concha y cristal de roca... por más de cinco siglos. Pues así de fuerte es la historia de esta pieza que por fin volvió a México después de pasar décadas exhibida del otro lado del mundo.

Resulta que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a través de su Dirección de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos e Históricos (DRPMZAH), logró en 2025 recuperar un cráneo prehispánico decorado con mosaico de turquesa que estuvo guardado en el Museo Werldmuseum, en Leiden, Países Bajos, durante más de 60 años.

¿Y cómo llegó hasta allá? Eso no se detalla, pero lo que sí queda clarísimo es que se trataba de un resto óseo humano de origen prehispánico, procedente de territorio mexicano, así que el INAH hizo la solicitud formal para traerlo de regreso. Y lo consiguió.

¿Qué tiene de especial este cráneo?

No es cualquier hueso: los expertos identificaron que la técnica con la que fue decorado se remonta a Mesoamérica, específicamente al periodo Posclásico Tardío, que va del año 1200 al 1521 después de Cristo. Es decir, esta pieza carga con más de 500 años de historia a cuestas.

Sobre el hueso frontal del cráneo se armó, a manera de mosaico, el diseño esquemático de una serpiente. La mayoría de la superficie está cubierta con teselas de color turquesa, mientras que en la zona del entrecejo y los ojos se usó concha con tonos rojizos. Y por si no fuera suficiente detalle, el ojo de la serpiente lleva incrustaciones de jadeíta y cristal de roca.

Para saber más sobre quién fue esta persona, se hicieron estudios de isótopos, fluorescencia de rayos X y osteobiografía. Gracias a eso se determinó que el cráneo perteneció a un hombre de entre 25 y 40 años.

Otro dato curioso: durante los análisis se encontraron sustancias adhesivas modernas en algunas partes, usadas para fijar las teselas. Pero ojo, esto no lo hizo el museo neerlandés, sino que fue un ajuste que hizo el poseedor original de la pieza antes de que llegara a manos del museo en Países Bajos.

¿A dónde va a parar ahora?

La pieza podría terminar en un lugar bastante especial: el Museo Comunitario Yucu Saa, ubicado en San Pedro Tututepec, Oaxaca. Alejandro Bautista Valdespino, subdirector de Registro de Monumentos Arqueológicos Muebles, comentó que ya están en contacto con este recinto para brindarle orientación institucional y que cuente con las condiciones necesarias para exhibir el cráneo como se merece.

Este museo no es cualquier cosa: fue creado por los propios pobladores de la zona para resguardar y conservar piezas arqueológicas de la cultura mixteca. Si algún día quieres ir a conocerlo, abre de martes a domingo, de 9:00 a 17:00 horas, y la entrada es gratuita, aunque puedes dejar una cooperación voluntaria, ya que el museo se sostiene únicamente de donaciones.

Así que ya sabes: si andas por Oaxaca y te gusta la historia con todo y misterio, este cráneo con su serpiente de turquesa bien podría ser tu próxima parada.