Colima descubre que también se puede hacer lago: ciudadanos ya preguntan dónde apartar la lancha

Publicado el 8 de agosto de 2026, 01:00

En una noticia que nadie tenía contemplada pero que tampoco suena tan descabellada, habitantes del estado comenzaron a preguntarse qué podría pasar si a Colima le diera por tener un lago de esos bonitos, con patitos, lanchitas y gente tomándose fotos como si hubiera descubierto Europa.

La propuesta, todavía en el terreno de la imaginación, ya provocó todo tipo de reacciones entre la población: desde quienes aseguran que sería “un parote para el turismo” hasta quienes inmediatamente preguntaron la única cosa verdaderamente importante: “¿Y cuánto va a costar el estacionamiento?”

El hipotético lago podría convertirse en nuevo punto turístico, espacio recreativo y, dependiendo de la temporada de lluvias, posible sede oficial de la competencia estatal de “a ver quién cruza sin mojarse los zapatos”.

Especialistas en echar a volar la imaginación señalan que alrededor del lago podrían instalarse puestos de cocos fríos, raspados, botanas y, por supuesto, una señora vendiendo “artesanías típicas” que nadie sabe exactamente de dónde salieron, pero que todos terminan comprando.

También se contempla la posibilidad de rentar kayaks y pequeñas lanchas. Aunque, por seguridad, se recomendaría colocar un letrero bastante grande que diga: “No se aviente nomás porque vio un TikTok.”

El proyecto imaginario tendría además un fuerte potencial para las redes sociales. Con un atardecer bonito, el volcán de fondo y una buena edición, no faltaría quien subiera la foto con la descripción: “POV: te fuiste a Colima y descubriste el Venecia del Pacífico”.

Eso sí, los colimenses ya habrían comenzado a plantear las preguntas serias: quién lo va a mantener, cuánto costará, qué pasará cuando llueva fuerte y, sobre todo, quién va a terminar diciendo “yo conozco un lugarcito más tranquilo” y llevar a todos hasta allá.

Por ahora, el lago existe únicamente en esta nota y en la imaginación colectiva. Pero si algún día aparece, una cosa es segura: los primeros en llegar no serán los turistas.

Serán los colimenses con una hielera, una silla plegable y el clásico “nomás vamos un ratito”.