Si todavía eres de los que hacen el chiste de que Tlaxcala no existe, aguas, porque el estado más pequeño del país se está convirtiendo en el plan sorpresa favorito para los capitalinos que quieren desconectarse sin gastar media quincena. Entre haciendas pulqueras, bosques, comida bien sabrosa y pueblos que parecen detenidos en el tiempo, Tlaxcala anda sacando músculo turístico… y sí, se pone bueno el fin de semana.
Pulque, curados y haciendas que parecen de película
Uno de los planes más buscados es lanzarse a las haciendas pulqueras en municipios como Nanacamilpa o Calpulalpan. Ahí puedes entrarle a curados de avena, piñón o mango mientras recorres construcciones enormes con vibe de época revolucionaria. Hay tours donde hasta te enseñan cómo raspan el maguey y cómo nace “la bebida de los dioses”.
Y sí, más de uno termina diciendo: “nomás iba a probar uno”.
El bosque donde brillan miles de luciérnagas
Aunque la temporada fuerte empieza en verano, muchos viajeros ya están apartando para conocer los famosos bosques de luciérnagas cerca de Nanacamilpa. La zona también tiene cabañas, fogatas y glampings que se han vuelto tendencia entre parejas y grupos de amigos que quieren escapar del caos chilango.
Ideal para subir historias con caption de “necesitaba esto”.
Val’Quirico: el lugar donde todos se sienten influencers
El spot más instagrameable del estado sigue siendo Val’Quirico, ese complejo estilo europeo donde abundan cafeterías, pizza artesanal, vinos y fotos en callecitas empedradas. Hay banda que lo ama y banda que dice que parece set de novela… pero todos terminan tomándose mínimo 40 fotos.
Los fines de semana suele haber música en vivo, mercaditos y eventos gastronómicos, así que conviene llegar temprano si no quieres pelear estacionamiento.
Tlaxcala también se come
La joya escondida del viaje está en la comida. Desde tacos de canasta originales hasta mixiotes, escamoles y moleprieto, Tlaxcala tiene una gastronomía que muchos subestiman. En mercados locales todavía encuentras comida corrida poderosa por precios que en otras ciudades ya parecen leyenda urbana.
Y sí: aquí todavía existe el “con 100 pesos sí la armas”.
Pirámides, volcanes y pueblos mágicos
Para quienes quieren algo más tranqui, también hay rutas culturales y de naturaleza. Puedes visitar la zona arqueológica de Cacaxtla, aventarte fotos con vistas al Popocatépetl o recorrer Huamantla, famoso por sus tapetes y ambiente relajado.
Muchos viajeros están optando por viajes cortos a Tlaxcala porque haces menos tiempo que yéndote a Acapulco… y regresas sin tanta destrucción emocional en la cuenta bancaria.
El verdadero plot twist
Lo más sorprendente es que Tlaxcala pasó de ser el estado más buleado del internet a convertirse en uno de los destinos favoritos para escapadas rápidas. Y mientras medio mundo sigue peleándose por lugares saturados, acá todavía puedes caminar, comer chido y descansar sin sentir que estás atrapado en una fila eterna.
Así que sí: Tlaxcala existe… y probablemente ya te ganó el fin de semana.