Se armó la quema: la FGR destruyó más de 5 toneladas de droga y químicos peligrosos, y sí, incluye fentanilo

Publicado el 11 de septiembre de 2026, 01:00

¿Ya viste las noticias de que en México cachan toneladas de droga y te preguntas qué onda con todo eso después? Pues aquí te contamos qué pasó con un cargamento gigante que la Fiscalía General de la República (FGR) mandó directo al fuego.

Resulta que la FGR llevó a cabo una incineración masiva de sustancias, precursores químicos y narcóticos que había asegurado en distintas investigaciones, todo esto en coordinación con el Gabinete de Seguridad del Gobierno de México. Y cuando decimos masiva, es en serio: hablamos de cinco toneladas con 264 kilos, 704 gramos y 600 miligramos, y 13 mil 196 litros con 235 mililitros de sustancias y precursores químicos. A eso súmale 16 mil 653 unidades de narcóticos y, lo más delicado del paquete, 19 kilos 138 gramos con 980 miligramos, más 349 litros 975 mililitros de sustancia con fentanilo.

¿Qué químicos estaban en la lista negra?

La variedad de sustancias que se destruyeron da para armar todo un laboratorio clandestino, y justo por eso son tan peligrosas. Entre líquidos se contaron cosas como fenilacetamida, metilpentano, acetato de etilo, acetona, ácido acético y ácido sulfúrico, además de casi 10 mil litros de ácido clorhídrico (exactamente nueve mil 746 litros 210 mililitros), alcohol, benzaldehído, clorodifenilmetano y cloruro de mercurio.

También cayeron en la hoguera sustancias con nombres que suenan a examen de química, pero que son clave para fabricar drogas sintéticas: 4-anilino-n-fenetilpiperidina, cloruro de bencilo, metanol, diclorometano, hidróxido de amonio, hidróxido de sodio y tolueno.

Y por si fuera poco, en formato sólido también se destruyó una buena cantidad de material: casi una tonelada de acetato de plomo (952 kilos 327 gramos 800 miligramos), 190 kilos de ácido benzoico, ácido tartárico, bicarbonato de sodio, borohidruro de sodio, más cloruro de mercurio, dicromato de sodio y, la cifra más fuerte de todas, casi cuatro toneladas de hidróxido de sodio (tres mil 923 kilos 492 gramos 600 miligramos). Cerraron la lista manitol, metilato de sodio y residuos de reacción.

¿Dónde y cómo se hizo la quema?

Todo este proceso se hizo en instalaciones especializadas del Estado de México, elegidas justo porque cuentan con la infraestructura necesaria para incinerar este tipo de material de forma controlada y segura.

La diligencia no fue cualquier cosa improvisada: estuvo presente el Ministerio Público de la Federación, adscrito a la Fiscalía Especializada de Control Regional en Sinaloa, junto con elementos de la Policía Federal Ministerial y peritos en química forense de la Agencia de Investigación Criminal. También estuvo ahí personal del Órgano Interno de Control de la FGR, vigilando que todo el proceso quedara debidamente documentado y en regla.

¿Por qué importa esto?

Cada litro y cada kilo que se destruye representa droga y precursores químicos que ya no van a llegar a las calles ni a convertirse en más fentanilo u otras sustancias sintéticas. Es parte de la estrategia de las autoridades para frenar la producción de drogas en laboratorios clandestinos, cortando el paso a los insumos antes de que se transformen en algo mucho más peligroso.