¡Agárrense, que llegó Gala! La Casa de los Famosos se puso sabrosa

Publicado el 8 de septiembre de 2026, 01:00

Cuando uno pensaba que La Casa de los Famosos México ya traía suficiente sazón, la producción decidió echarle más chile del que pica: ¡Gala Montes regresó al reality!

La actriz entró nuevamente a la casa y dejó a los habitantes con tremenda cara de “¿y esta quién la invitó?”. Porque una cosa es ver el chisme desde la televisión y otra muy distinta es que de pronto te metan a Gala por la puerta.

Su llegada ocurrió después de la salida de Flor Vigna y en medio de los movimientos que ha tenido la competencia, por lo que la producción aprovechó para soltar un bombazo que nadie tenía contemplado.

Y ojo, que Gala no llega precisamente de visita. La actriz ya conoce perfectamente el caminito de este reality y sabe lo que significa vivir encerrada, nomás que ahora regresa con experiencia, colmillo y, seguramente, una que otra cuenta pendiente.

Los habitantes recibieron la noticia entre sorpresa y caras de “no puede ser”. Y es que su incorporación promete mover las alianzas, las estrategias y, por supuesto, el infaltable mitote.

Pero mientras dentro de la casa apenas estaban procesando la llegada, afuera también se armó la conversación. Crista Montes, mamá de Gala, cuestionó públicamente su ingreso al programa y puso sobre la mesa la discusión sobre la exposición de su hija y el precio que puede tener el espectáculo.

Y como si eso fuera poco, Gala tuvo su primer encontronazo con La Jefa prácticamente recién desempacada. La nueva habitante recibió un llamado de atención por realizar una acción prohibida dentro de la casa.

O sea, ni siquiera había terminado de acomodar la maleta y ya estaba estrenando reglamento.

Con su regreso, Gala Montes llega para ponerle todavía más sazón a una competencia que ya venía bastante calientita.

Así que prepárense para los próximos días porque vienen alianzas, estrategias, posibles pleitos y, sobre todo, mucho chisme.

Gala regresó a La Casa de los Famosos México y todo apunta a que la tranquilidad de la casa acaba de recibir su respectiva patada.

Ahora sí: que alguien esconda el cerillo, porque esto apenas comienza.