Harry Styles sigue en modo “yo aquí me quedo, jóvenes” y este sábado 8 de agosto volvió a llenar el Estadio GNP Seguros durante su cuarta fecha en la Ciudad de México. Porque seis conciertos no eran suficientes para que la capital se pusiera a suspirar, gritar y subir historias a Instagram como si no hubiera lunes.
La residencia del cantante británico en la CDMX llegó a su cuarta presentación este sábado, como parte de su gira Together, Together Tour. Y mientras miles de fans se aventaban el maratón de lentejuela, lágrimas y garganta desgañitada, el concierto también tuvo su respectiva dosis de farándula.
Uno de los detalles que más llamó la atención fue la presencia del papá de Harry Styles, quien fue captado en el concierto del 8 de agosto. O sea, ni modo de que el jefe se perdiera el evento familiar: “¿Vas a cantar hoy, hijo? Ah, bueno, ahí nos vemos en primera fila”.
Pero la familia no fue la única que se dejó ver. Zoë Kravitz también ha asistido a más de una de las fechas de Harry en la capital, confirmando que el Estadio GNP ya parece menos recinto de conciertos y más sucursal temporal de “¿Quién es quién en la farándula internacional?”.
Y Harry tampoco llegó precisamente como turista perdido. Antes de arrancar su serie de presentaciones, fue visto paseando por la Roma Norte y hasta disfrutando unos tacos. Porque una cosa es ser estrella mundial y otra muy distinta es venir a México y decirle que no a unos buenos taquitos. Eso sí sería falta administrativa.
La cosa se puso tan intensa que incluso la organización contempló estaciones de agua gratuita para los asistentes, para que la banda pudiera sobrevivir al concierto sin tener que escoger entre hidratarse y comprarse otro souvenir de Harry.
La cuarta fecha ocurrió en medio de una racha de presentaciones que comenzó el 31 de julio y que contempla seis conciertos en total en la capital, con fechas el 31 de julio, 1, 4, 7, 8 y 10 de agosto.
Así que mientras unos todavía andaban recuperándose emocionalmente del concierto del viernes, otros ya estaban haciendo fila para el del sábado. Y seguramente más de uno salió del estadio pensando: “No sé cuánto gasté, pero valió cada peso”.
Porque así es el amor por Harry Styles: uno llega con boleto, celular y dignidad… y sale con tres pulseras, 800 fotos borrosas y la firme convicción de que “Watermelon Sugar” sonó mejor en vivo porque yo estaba ahí, ¿ok?