La nueva película de David Robert Mitchell llega con un concepto tan ambicioso como extraño: un vecindario entero atrapado en un mundo dominado por dinosaurios. Sin embargo, el primer vistazo deja más dudas que entusiasmo.
Hay películas que necesitan muy poco para venderse: dinosaurios, una familia intentando sobrevivir y un director conocido por el terror. “El final de Oak Street” tiene todos esos ingredientes, pero el problema es que reunirlos no garantiza que la mezcla funcione.
La cinta, dirigida por David Robert Mitchell —responsable de It Follows— y protagonizada por Anne Hathaway y Ewan McGregor, plantea un fenómeno cósmico que transporta al vecindario de Oak Street a un entorno prehistórico. Allí, la tranquila vida suburbana se convierte en una lucha por sobrevivir frente a criaturas gigantes. Su estreno está programado para el 14 de agosto de 2026.
Sobre el papel, la premisa suena irresistible. En pantalla, sin embargo, el tráiler deja una sensación menos emocionante: la película parece estar intentando ser demasiadas cosas al mismo tiempo. Ciencia ficción, aventura, terror, drama familiar y espectáculo de dinosaurios conviven en una propuesta que podría terminar siendo original… o simplemente una combinación demasiado extraña para sostenerse durante un largometraje.
Las primeras reacciones al avance tampoco son unánimes. Mientras algunos espectadores destacan su propuesta visual y la posibilidad de ver dinosaurios interactuando con un entorno urbano, otros cuestionan precisamente esa mezcla y temen que el resultado sea una película de criaturas sin una identidad clara.
Y ahí está el principal riesgo. Compararla con Jurassic Park puede ser inevitable, pero también puede jugarle en contra. La cinta intenta alejarse de la fórmula tradicional del cine de dinosaurios, aunque todavía no está claro si esa diferencia representa una verdadera innovación o solamente una extravagancia de alto presupuesto. Algunos medios ya han descrito su propuesta como una combinación de referentes tan distintos como Jurassic Park y Poltergeist.
El reparto, eso sí, despierta curiosidad. Hathaway y McGregor tienen suficiente experiencia para sostener una producción de estas dimensiones, mientras que Mitchell aporta un historial interesante dentro del terror y el suspenso. El problema será conseguir que los personajes no queden relegados a simples espectadores mientras los dinosaurios hacen todo el trabajo.
Por ahora, “El final de Oak Street” parece una de esas películas que podrían sorprender para bien… o convertirse en una de las grandes decepciones del verano. El concepto tiene potencial, pero el tráiler todavía no demuestra que detrás de la llamativa premisa exista una historia capaz de estar a la altura.
La sentencia definitiva tendrá que esperar al estreno. Hasta entonces, hay razones para sentir curiosidad, pero también para mantener las expectativas bajo control.