Amaia regresó con La Oreja de Van Gogh… y hasta los ex mandaron "¿cómo has estado?"

Publicado el 6 de julio de 2026, 01:00

Hay regresos que nadie veía venir. Como el de tu ex cuando ya por fin lo habías superado. Y luego está el de Amaia Montero con La Oreja de Van Gogh, que este fin de semana provocó un tsunami de nostalgia, gritos y uno que otro lagrimón bien disimulado.

El grupo se presentó en Córdoba y, desde que Amaia apareció en el escenario, el público reaccionó como cuando encuentras un billete de 500 pesos en un pantalón que no usabas desde Navidad.

Las primeras canciones apenas arrancaban y ya había raza cantando con tanta pasión que parecía terapia grupal. Hubo abrazos, celulares al aire y personas que juraban tener "algo en el ojo", aunque todos sabían que era puro sentimiento noventero.

La química entre Amaia y la banda fue tan natural que más de uno empezó a sacar cuentas y a decir: "¿Entonces todo este drama era opcional?". Porque, seamos honestos, pocas reconciliaciones generan tanta felicidad sin que haya boda de por medio.

Por si faltaba azúcar al pastel, el equipo del grupo aprovechó para celebrar el cumpleaños de uno de sus colaboradores sobre el escenario, demostrando que la fiesta estaba tan buena que hasta las mañanitas alcanzaron su momento de fama.

Las redes sociales hicieron lo suyo y en cuestión de minutos se llenaron de videos donde los fans presumían que estuvieron "en el momento histórico", mientras otros lloraban desde el sillón preguntándose por qué no compraron boleto cuando todavía costaba menos que una ida al súper.

Lo único que quedó claro es que la nostalgia sigue siendo un negociazo. Basta con poner a sonar esas canciones que todos juraban haber olvidado para que, de repente, aparezcan recuerdos, amores, desamores... y personas cantando desafinadas con una seguridad que ya quisiera cualquier artista.

Al final nadie salió igual. Unos perdieron la voz, otros recuperaron la adolescencia por un par de horas y varios confirmaron que hay historias que, aunque pasen los años, siguen teniendo un "¿y si volvemos?"... al menos arriba del escenario.