Modric se despide llorando, pero CR7 sigue vivo y con hambre de Mundial

Publicado el 3 de julio de 2026, 09:15

La neta, este partido tuvo de todo: drama, polémica, un abrazo que ya es historia y hasta un final digno de telenovela. Portugal se metió a octavos de final del Mundial 2026 tras vencer 2-1 a Croacia, pero el resultado se quedó chiquito comparado con lo que se vivió en la cancha.

Y es que este duelo marcó el final de una era: Luka Modric, el eterno capitán croata, jugó su último partido en un Mundial. A sus 40 años, el mediocampista se despidió después de haber disputado cinco copas del mundo (2006, 2014, 2018, 2022 y 2026), un club exclusivo al que pocos futbolistas pertenecen. Nunca logró levantar el trofeo, aunque se fue con la frente en alto: subcampeón en Rusia 2018 y tercer lugar en Qatar 2022. Ah, y de pilón, le rompió la hegemonía a Cristiano y a Messi cuando se llevó el Balón de Oro en 2018. No cualquiera.

Del otro lado está Cristiano Ronaldo, que a sus 41 años sigue dando cátedra de que la disciplina no tiene fecha de caducidad. El portugués fue titular en los cinco partidos de su selección en este Mundial y, aunque ya no corre como antes, sigue siendo el motor de ataque de Portugal.

Lo bonito fue lo que pasó antes de que rodara el balón: Cristiano y Modric, quienes fueron compañeros en el Real Madrid durante seis temporadas y ganaron absolutamente todo juntos, se fundieron en un abrazo previo al partido. Nadie sabía que esa imagen terminaría siendo el símbolo de la eliminación del croata.

Así estuvo la cosa en la cancha

Croacia se adelantó primero. Josip Stanisic mandó un centrazo desde la derecha para que Ivan Perisic, otro veterano de la selección balcánica, definiera con un disparo cruzado al minuto 53. Portugal respondió casi de inmediato, pero un gol de Cristiano fue anulado por fuera de lugar después de que el VAR confirmara que el hombro del delantero se adelantaba a la defensa.

El empate le llegó a Portugal de regalo: Nikola Vlasic cometió penal al jalonear a Renato Veiga dentro del área. Cristiano no perdonó, cobró al minuto 68 y salió corriendo a celebrar con su clásico "siuuu" mientras la afición coreaba su nombre.

Croacia tuvo otro gol que también se fue anulado por fuera de lugar, y justo cuando la cosa se ponía tensa, llegó la sorpresa: Cristiano Ronaldo salió de cambio sin haber podido darle la ventaja definitiva a su equipo. Se fue con cara de pocos amigos, dejándole la responsabilidad al resto del equipo.

Y ahí entró el héroe inesperado: Gonçalo Ramos. Rafael Leao mandó un centro que el delantero del AC Milán conectó de cabeza con un brincote impresionante para poner el 2-1. Fiesta total entre los lusitanos, y Cristiano, ya desde la banca, corrió a abrazar a su compañero.

Pero Croacia no se iba a ir sin pelear. En un alargue que se extendió hasta el minuto 90+12 (sí, leíste bien), los balcánicos mandaron un centro al área que pudo haber forzado los penales. El silbante anuló la jugada por fuera de lugar y ahí se acabó el sueño croata.

¿Qué sigue?

Portugal ya tiene rival para octavos: España, con quien se verá las caras el lunes en Dallas, buscando su boleto a cuartos de final. Mientras tanto, Modric se va del Mundial con la cabeza en alto y con un adiós que el propio Cristiano se encargó de hacer más ligero, acercándose a abrazarlo y reconocerle su trayectoria justo al final del partido. Cierre de ciclo para uno, continuación del sueño para el otro.