La cita era tempranera. Mientras media Ciudad de México apenas buscaba el primer cafecito del día, miles de personas ya estaban plantadas sobre Paseo de la Reforma con una misión muy peculiar: levantar los brazos al mismo tiempo y entrar al libro de los récords. Sí, así como suena.
Desde antes de las ocho de la mañana comenzaron a llegar familias, turistas, aficionados con la verde, luchadores enmascarados, catrinas, personajes caracterizados de íconos mexicanos y uno que otro valiente que seguramente se preguntaba: "¿y todo esto nomás para hacer una ola?". Pues sí. Y vaya que valió la pena.
El ambiente parecía más una previa mundialista que un simple intento de récord. Entre gritos de "¡México, México!", banderas ondeando y celulares listos para el video que terminaría en TikTok, los organizadores realizaron varios ensayos para coordinar a la multitud. Porque una cosa es hacer la ola en el estadio y otra muy distinta coordinar a miles de personas sobre una de las avenidas más importantes del país.
Llegó el momento de la verdad.
Los brazos comenzaron a levantarse en secuencia desde las inmediaciones del Ángel de la Independencia y la ola avanzó como serpiente futbolera sobre Reforma rumbo al Caballito. El movimiento recorrió cerca de dos kilómetros y mantuvo el ritmo durante varios minutos mientras la multitud celebraba cada metro ganado.
Hubo nervios, claro. Más de uno pensó que la ola se iba a descomponer a media ruta, como internet en día de lluvia. Pero no. La coordinación aguantó y los jueces de Guinness observaban atentos cada detalle.
¿Se cumplió el récord o no?
Sí, se cumplió.
La Ciudad de México logró establecer el Récord Guinness de la ola humana más grande del mundo realizada fuera de un estadio, convirtiendo el evento en una de las celebraciones más vistosas previas al arranque de la Copa Mundial de 2026. Diversos medios reportaron la confirmación oficial del logro una vez concluida la ola.
Curiosamente, algunas notas posteriores señalaron que la documentación sería revisada por Guinness para validar todos los elementos de la nueva categoría creada para el evento.
El cierre
Al final, más allá del récord, quedó la postal: Reforma convertida en un gigantesco estadio al aire libre, miles de personas moviéndose al unísono y la sensación de que, cuando se trata de futbol y fiesta, los mexicanos pocas veces dejan pasar la oportunidad de hacer ruido... literalmente.
Porque romper récords está padre, pero hacerlo con una ola monumental, a días de que arranque el Mundial, tiene otro sabor. Uno muy mexa: entre relajo, orgullo y la eterna esperanza de que la Selección juegue tan coordinada como la gente que levantó los brazos ese sábado. ⚽🌊
Así que nos vemos en el arranque de este Mundial 2026 mis queridos mexas.
Kevin Levyn
El Relator del Relajo