El país enfrenta una semana movidita: mientras el huracán Polo alcanzó categoría 5 en el Pacífico, una nueva depresión tropical apareció frente a las costas de Guerrero y Oaxaca. Y por si faltaba algo, el Popocatépetl continúa con actividad. La naturaleza anda diciendo: “¿qué, querían tranquilidad?”
México parece haber recibido esta semana una invitación de la naturaleza a su propia fiesta, pero sin avisarle que el evento venía con lluvias, oleaje, vientos, volcanes y posibles inundaciones.
Y es que mientras buena parte del país apenas estaba procesando los efectos de los últimos sistemas meteorológicos, el Pacífico mexicano volvió a ponerse interesante.
Polo se puso serio: categoría 5
El protagonista de los últimos días fue Polo, que después de formarse como depresión tropical y posteriormente intensificarse como tormenta tropical, alcanzó nuevamente la categoría 5 en la escala Saffir-Simpson.
De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional, el 25 de septiembre Polo registró vientos máximos sostenidos de 260 kilómetros por hora y rachas de hasta 315 km/h. Su centro se encontraba mar adentro, a unos 430 kilómetros al sur-suroeste de Cabo Corrientes, Jalisco.
Eso sí: que un huracán alcance semejante categoría no significa automáticamente que vaya a tocar tierra. En el caso de Polo, su trayectoria se mantuvo sobre el océano, pero su circulación sí reforzó el potencial de lluvias y oleaje elevado en distintos puntos del Pacífico.
Las autoridades mantuvieron bajo vigilancia a entidades como Jalisco, Nayarit, Sinaloa, Colima, Michoacán y Baja California Sur, dependiendo de la evolución del sistema.
En otras palabras: Polo no necesitó tocar tierra para decir “aquí estoy”.
Y cuando pensábamos que ya...
Pues no.
Mientras Polo hacía de las suyas en el Pacífico, apareció la depresión tropical Dieciocho-E frente a las costas de Guerrero y Oaxaca.
El SMN confirmó su formación durante la madrugada del domingo 27 de septiembre. A las 06:00 horas de ese día, el sistema se encontraba aproximadamente a 435 kilómetros al sur-suroeste de Lagunas de Chacahua, Oaxaca, y 490 kilómetros al sur-sureste de Acapulco, Guerrero.
El sistema se desplazaba de manera paralela a las costas mexicanas y quedó bajo vigilancia debido a su potencial de evolución.
La bronca, como siempre, no es solamente el nombre bonito del fenómeno: estos sistemas pueden traer lluvias intensas, fuertes vientos, oleaje elevado y condiciones favorables para inundaciones y deslaves.
Así que sí, México: cuando apenas estabas guardando el impermeable, la naturaleza ya estaba sacando otro del clóset.
El Pacífico anda bastante ocupado
La temporada de ciclones tropicales 2026 inició el 15 de mayo en el Pacífico y el 1 de junio en el Atlántico, Golfo de México y Caribe, con actividad prevista hasta el 30 de noviembre.
Y septiembre suele ser un periodo particularmente activo, por lo que las autoridades mantienen vigilancia constante sobre las zonas costeras.
El asunto tampoco se limita a huracanes. La interacción de diferentes sistemas atmosféricos puede generar lluvias intensas tierra adentro, elevando el riesgo de inundaciones, deslaves y desbordamientos de ríos y arroyos.
Por eso Protección Civil ha insistido en mantener despejadas calles, alcantarillas y canaletas, además de seguir los avisos oficiales.
Porque sí, limpiar la coladera antes de la tormenta puede sonar menos emocionante que perseguir al huracán en Google, pero puede ser bastante más útil.
Y el Popo dice: “yo también quiero salir en la nota”
Como si el Pacífico no tuviera suficiente protagonismo, el Popocatépetl continúa registrando actividad.
El reporte de CENAPRED correspondiente al 28 de septiembre indicó que durante las 24 horas previas se detectaron 20 exhalaciones de baja intensidad, acompañadas de vapor de agua, gases volcánicos y pequeñas cantidades de ceniza.
El semáforo de alerta volcánica permanece en Amarillo Fase 2.
En esta fase pueden presentarse explosiones de tamaño menor a moderado, tremor, emisiones de ceniza y expulsión de fragmentos incandescentes dentro del radio de exclusión establecido.
Así que, mientras unos mexicanos están viendo hacia el mar a ver qué hace el huracán, otros están viendo hacia el volcán pensando: “¿y ese humito qué?”
Spoiler: mejor no acercarse a comprobar.
Lluvia por un lado, calor por otro
El clima mexicano también trae su tradicional menú de contrastes.
Protección Civil ha advertido recientemente sobre lluvias muy fuertes e intensas en distintas entidades, mientras que otras regiones continúan registrando temperaturas elevadas.
Es decir, México puede ofrecerte en el mismo día:
“¡Saca el paraguas!”
y cinco estados después:
“¡Toma agua porque te vas a deshidratar!”
La geografía nacional, básicamente, decidió no manejar una sola configuración climática.
¿Qué sigue?
La prioridad de las autoridades es mantener bajo vigilancia la evolución de la depresión tropical 18-E, así como los efectos que puedan producir las lluvias asociadas a los sistemas que permanecen activos.
En el caso de las costas del Pacífico, se recomienda mantenerse atentos a los comunicados del Servicio Meteorológico Nacional, Conagua y Protección Civil, especialmente ante posibles cambios de trayectoria o intensidad.
Además, las autoridades ya preparan una nueva etapa de alertamiento mediante teléfonos celulares para fenómenos como huracanes, inundaciones, incendios, actividad volcánica y deslaves, con mensajes de máxima urgencia que podrán llegar directamente a dispositivos ubicados en zonas de riesgo.
México y su relación complicada con la naturaleza
La cosa está así: Polo ya hizo historia por su intensidad, 18-E mantiene los reflectores encima y el Popocatépetl continúa activo.
Pero ojo: que haya varios fenómenos naturales ocurriendo al mismo tiempo no significa que todo el territorio nacional esté en peligro.
Lo importante es revisar qué fenómeno afecta a cada región, cuál es su trayectoria y qué dicen las autoridades, en lugar de entrar en pánico por cada video de TikTok donde alguien asegura que “YA VIENE EL FIN DEL MUNDO”.
Porque una cosa es un huracán categoría 5 en el océano y otra muy distinta es el clásico mensaje de WhatsApp de la tía diciendo que “un señor que trabaja en Protección Civil” le recomendó comprar 40 latas de atún.
Por ahora, la recomendación oficial es sencilla: informarse, prevenir y seguir las indicaciones de Protección Civil.
Y si el cielo se pone negro, empieza a llover como si Tláloc hubiera cobrado aguinaldo y el celular manda una alerta...
No es el momento de salir a grabar el fenómeno para las historias. Es momento de ponerse a salvo.