Trump sube la presión contra Irán y amenaza con una guerra económica que puede pegarle al mundo

Publicado el 21 de agosto de 2026, 01:00

La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a subir de nivel y, esta vez, Donald Trump decidió meterle turbo por el lado económico. El presidente estadounidense amenazó con lanzar una ofensiva económica de gran escala contra Teherán y advirtió que también habrá consecuencias para los países que sigan haciendo negocios con Irán.

La bronca llega después de meses de conflicto y de que las negociaciones entre Washington y Teherán se quedaran prácticamente atoradas. Trump habló de un “Día D económico” y prometió medidas especialmente duras contra las redes que permiten a Irán mover petróleo, dinero y mercancías a través de terceros países.

Del otro lado, Irán ya respondió que no se va a dejar. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, rechazó las amenazas de Washington y acusó a Estados Unidos de utilizar la presión económica como una herramienta política. Mientras tanto, funcionarios estadounidenses aseguran que el objetivo es aislar todavía más a la economía iraní para obligar a su gobierno a negociar.

¿Por qué importa tanto?

Aquí está el detalle que puede terminar afectando hasta a quienes están a miles de kilómetros del conflicto: el petróleo.

El estrecho de Ormuz, una de las principales rutas para el transporte mundial de crudo, sigue en el centro de la bronca. La situación ha reducido el flujo comercial por esa zona y mantiene prendidos los focos rojos en los mercados energéticos.

Y el mercado ya reaccionó. Este jueves, el precio del Brent llegó a superar los 93 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate rondó los 88 dólares. Los inversionistas están preocupados de que una nueva escalada termine provocando más problemas para el suministro mundial de energía.

En pocas palabras: si el conflicto se pone todavía más feo, la bronca no se queda solamente en Medio Oriente. Un petróleo más caro puede meter presión a combustibles, transporte, alimentos e inflación en distintas partes del planeta.

China también está en el radar

Otro ingrediente que hace más delicado el asunto es China. El gigante asiático es uno de los principales compradores de petróleo iraní, por lo que cualquier intento de Washington de bloquear las operaciones de Teherán puede terminar provocando un nuevo encontronazo entre Estados Unidos y Beijing.

Además, Emiratos Árabes Unidos ya suspendió operaciones comerciales con Irán después de acusaciones relacionadas con ataques con misiles, aumentando todavía más el aislamiento económico de Teherán.

¿Y ahora qué sigue?

La gran pregunta es si la presión económica va a conseguir lo que no han logrado las negociaciones: sentar nuevamente a Estados Unidos e Irán a la mesa con un acuerdo.

Trump ha dejado abierta la posibilidad de seguir negociando, pero al mismo tiempo está aumentando la presión sobre Teherán. Irán, por su parte, mantiene una postura desafiante y ha rechazado las amenazas estadounidenses.