Agárrate, porque el tema de la migración en Estados Unidos volvió a subir de tono. Este jueves, el presidente Donald Trump firmó un decreto que busca acabar con una práctica que lleva años en la mira: el famoso "turismo de nacimiento", es decir, cuando mujeres extranjeras viajan a territorio estadounidense con el único fin de dar a luz ahí y que su bebé nazca con ciudadanía estadounidense.
Si sientes que ya habías escuchado algo parecido, no es déjà vu. Hace poco más de un mes, la Corte Suprema de Estados Unidos había tumbado un intento anterior de Trump por eliminar el derecho de suelo para hijos de inmigrantes en situación irregular. Pero el mandatario no se quedó con los brazos cruzados y ahora regresó con lo que él mismo llama un "ajuste" a ese derecho.
¿Y de qué va exactamente el decreto?
Trump explicó frente a periodistas en el Despacho Oval que el verdadero blanco de esta medida son las redes de tráfico organizado. Según dijo, en los últimos años se armaron auténticos negocios donde miles de personas llegaban a Estados Unidos de forma coordinada solo para parir ahí y que el bebé saliera con ciudadanía automática.
"Nos vamos a centrar mucho en negar visas a quienes tengamos motivos para creer que vienen con ese propósito, tanto a los papás que participan como a quienes organizan estas redes", soltó el presidente.
Para lograrlo, firmó dos medidas ejecutivas. La primera reduce el número de personas que pueden acceder a la ciudadanía por nacimiento. La segunda va directo contra el "turismo de nacimiento" y endurece los filtros para las visas de quienes buscan entrar al país como visitantes, pero en realidad planean dar a luz ahí.
¿Por qué esto no es tan sencillo como parece?
Aquí es donde se pone interesante el asunto. La Enmienda 14 de la Constitución estadounidense, creada después de la Guerra de Secesión, establece que cualquier persona nacida en suelo estadounidense es ciudadana, salvo excepciones muy puntuales.
Y esa fue justo la doctrina que la Corte Suprema reafirmó en su fallo del 30 de junio, cuando los jueces dejaron claro que los niños nacidos en el país, sin importar si sus padres están de forma temporal o irregular, son ciudadanos desde que nacen.
Entonces, ¿cómo le hace Trump para no chocar de frente con ese fallo? Ahí está el detalle: la ley actual ya permite que un cónsul estadounidense niegue una visa si sospecha que la persona viaja con el plan de dar a luz en territorio estadounidense. El problema, dicen quienes critican este sistema, es que muchas futuras mamás entran como turistas sin pasar por ese filtro.
La otra parte del decreto: hijos de organizaciones terroristas
Stephen Miller, uno de los asesores más cercanos a Trump, agregó otro ingrediente a la receta. Según explicó, el decreto también negará la ciudadanía por nacimiento a los hijos de integrantes de organizaciones terroristas extranjeras, así como a personas que, según él, forman parte de "amplias categorías" vinculadas a la promoción o representación de gobiernos extranjeros.
Miller fue claro: la intención es que quienes, a su parecer, obtuvieron la ciudadanía por nacimiento de manera indebida, dejen de ser elegibles para ese beneficio.
¿Dónde queda esto dentro del plan migratorio de Trump?
Este decreto no llega solo. Es parte de una estrategia más amplia que la administración Trump ha impulsado para endurecer la política migratoria en Estados Unidos.
En ese mismo paquete entran la deportación de millones de migrantes indocumentados y la cancelación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para personas de más de diez países.
La pregunta que queda flotando es qué tanto podrá avanzar esta nueva medida sin toparse otra vez con la Corte Suprema, considerando que apenas hace un mes los jueces ya se pronunciaron a favor del derecho de suelo. ¿Será que esta vez el "ajuste" de Trump logra sobrevivir a una nueva revisión legal?