¡SE NOS VA EL POZOLE! La Casa de Toño busca comprador y la cuenta podría superar los 400 millones de dólares

Publicado el 29 de julio de 2026, 01:00

La cadena chilanga que empezó con quesadillas y terminó sirviendo pozole a medio Valle de México ahora anda buscando quién le entre con una millonada. La jugada podría llevarla hasta Estados Unidos y Latinoamérica.

Agárrense del plato porque esto sí está fuerte: La Casa de Toño, la mera mera del pozole, las flautas y las quesadillas de emergencia, analiza una posible venta por más de 400 millones de dólares.

Sí, leyó usted bien: más de US$400 millones. O sea, una cantidad con tantos ceros que uno ya no sabe si está hablando de una empresa restaurantera o del presupuesto secreto para ponerle aguacate a todo México.

De acuerdo con información reportada por Bloomberg y retomada por El Financiero, la cadena familiar contrató a BBVA México como asesor financiero exclusivo para explorar la operación. Entre los posibles compradores aparece Grupo Gigante, además de otros consorcios mexicanos.

Pero calma, raza: todavía no hay trato firmado ni comprador confirmado. La operación se encuentra en una etapa preliminar, por lo que el pozole sigue siendo de Toño… al menos por ahora.

De la banqueta al negociazo

La historia tiene su buena dosis de “échale ganas, pero con salsa”: el negocio comenzó en 1978, cuando Marco Antonio Campos, Toño para los cuates, vendía quesadillas y otros antojitos para ayudar a pagar sus estudios.

Con el tiempo, el pequeño puesto creció y en 1985 se estableció formalmente el restaurante que terminaría convirtiéndose en La Casa de Toño. De ahí, el negocio familiar pasó de una casa y unos cuantos comales a una cadena con 81 restaurantes en Ciudad de México y su zona metropolitana.

Y todo esto sin necesidad de ponerse mamón: el pozole, las flautas, los sopes y los precios relativamente accesibles hicieron de la cadena una parada casi obligatoria para el chilango que trae hambre, cruda o ambas.

¿Y para qué quieren tanta lana?

La posible operación no sería simplemente para que alguien llegue, se ponga el mandil y diga “ya es mío”.

La idea sería acelerar el crecimiento de la cadena, con miras a expandirse por México, otros países de Latinoamérica y, eventualmente, Estados Unidos. En presentaciones para inversionistas, la compañía se describe como líder del sector mexicano de restaurantes de comida mexicana y destaca precisamente ese potencial de expansión internacional.

Es decir, lo que empezó con quesadillas en la CDMX podría terminar con un gringo pidiendo un pozole en Los Ángeles y preguntando: “¿Y las flautas sí vienen con crema?”.

¿Quién quiere quedarse con el changarro?

Uno de los nombres que ha aparecido en el radar es Grupo Gigante, conglomerado mexicano que participa en distintos negocios y opera restaurantes como Shake Shack en México.

Sin embargo, la empresa ha dejado claro que no existe todavía un acuerdo definitivo ni un precio pactado, por lo que no hay certeza de que la adquisición vaya a concretarse.

La cifra que se maneja, además, no es cualquier cosa: los reportes señalan una valuación superior a ocho veces las ganancias ajustadas de la cadena.

¿Entonces se acabó La Casa de Toño?

No necesariamente. De hecho, la historia podría ser exactamente al revés.

Si la operación se concreta, la entrada de capital podría servir para llevar el concepto mucho más allá del Valle de México. Y con 81 restaurantes, una marca reconocida y una clientela que hace fila hasta cuando parece que se va a acabar el mundo, el negocio tiene con qué jugarle al mercado internacional.

Así que, por lo pronto, no guarden luto por el pozole. La Casa de Toño no ha cerrado sus puertas ni tiene nuevo dueño todavía.

Pero eso sí: mientras unos andan contando las monedas para pagar la cuenta, allá arriba alguien ya está contando más de 400 millones de dólares.

Y uno nomás quería unas flautitas.