¿Ya viste todo el rollo que se armó con los resultados del examen de admisión a la UNAM 2026? Agárrate, porque esta edición no solo tuvo ganadores y perdedores como cada año: también trajo denuncia penal, acusaciones de fraude y hasta chavos reclamando que la plataforma les jugó chueco.
Vamos por partes, porque el tema tiene tela de dónde cortar.
Todo comenzó como examen en línea… y ahí empezaron los broncones
Por primera vez en su historia, la UNAM aplicó su examen de ingreso a licenciatura de manera completamente digital. Para cuidar que nadie hiciera trampa, la universidad implementó una plataforma que usa inteligencia artificial para vigilar a cada aspirante durante toda la prueba: detecta si usas otro dispositivo, si buscas información por fuera o si haces algo raro mientras contestas.
Según la propia UNAM, el sistema puede grabar y registrar cualquier movimiento sospechoso del aspirante, funcionando como un apoyo extra para el monitoreo que realizaron personas reales durante todas las jornadas del examen.
Y vaya que sí detectó cosas. Desde el 3 de julio, la universidad presentó una denuncia penal contra empresas y personas que, según acusa, vendieron "servicios fraudulentos" para presentar el examen. O sea, gente cobrando por ayudar a hacer trampa.
La consecuencia: miles se quedaron fuera antes de siquiera conocer sus resultados
Por esas presuntas irregularidades, la UNAM decidió cancelar el examen al 2% de los 158,712 aspirantes que lo presentaron. Traducido a números reales: cerca de 3,174 personas se quedaron sin oportunidad de entrar, acusadas de haber hecho trampa.
La universidad no se guardó nada al respecto y publicó un comunicado bastante directo, advirtiendo que actuará con todo contra quien atente contra el debido funcionamiento de sus procesos.
Pero no todo mundo se la cree: hay quejas de fallas técnicas
Aquí es donde el tema se pone más interesante. Cuando por fin salieron los resultados oficiales, varios estudiantes se lanzaron a redes sociales para denunciar algo distinto: que la plataforma tuvo fallas técnicas y les canceló el examen sin que realmente hubieran hecho trampa.
O sea, mientras la UNAM dice "aquí hubo fraude", un grupo de aspirantes responde: "yo no hice nada, la app se equivocó conmigo".
Hasta el momento, no se ha informado si la universidad ya respondió puntualmente a estas quejas específicas, así que es un tema que vale la pena seguir de cerca.
¿Y quiénes sí entraron?
De los 158,712 que presentaron examen, solamente 21,962 consiguieron su lugar para estudiar alguna de las 134 licenciaturas que ofrece la UNAM.
A eso hay que sumarle 28,151 alumnos que ingresan por la modalidad de Pase Reglamentado, es decir, quienes provienen de los bachilleratos de la propia universidad.
Ese número representa 1,454 lugares más que el año pasado, una buena noticia si lo vemos en frío. Pero la realidad sigue siendo dura: el 87% de quienes hicieron el examen se quedó sin lugar.
¿Qué sigue?
La UNAM ya anunció que exigirá una investigación formal contra las empresas señaladas de vender esos servicios fraudulentos.
Mientras tanto, para quienes no consiguieron un lugar, la propia universidad y otras instituciones han estado compartiendo alternativas para continuar sus estudios este mismo año.
Por lo pronto, el debate sigue abierto: ¿fraude real o falla tecnológica? Ahí se las dejamos para que ustedes también saquen sus propias conclusiones.