A ver, agárrate porque esta historia tiene giro de telenovela. Resulta que todo lo que nos habían contado sobre la captura de Ismael "El Mayo" Zambada estaba, cuando menos, incompleto. Y quien lo destapó fue nada más y nada menos que la Fiscalía General de la República (FGR).
Para que le entiendas rápido si no traes el radar prendido en este tema: El Mayo, el histórico líder del Cártel de Sinaloa, terminó detenido en territorio estadounidense en julio de 2024. Desde ese momento, la versión oficial del gobierno de Estados Unidos fue clarísima: "nosotros no metimos las manos, fue puro pleito entre cárteles". Eso mismo lo sostuvo, con todas sus letras, el entonces embajador gringo en México, Ken Salazar, un mes después de la captura, el 9 de agosto de 2024. Según él, ni avión estadounidense, ni piloto gringo, ni agentes del otro lado involucrados.
Pues bien, esa versión se acaba de venir abajo.
¿Qué novedades hay?
La fiscal Ernestina Godoy, cabeza del Ministerio Público Federal, dio una conferencia donde puso el dedo en la llaga: si se confirma la información que ha salido a la luz recientemente —donde el propio FBI reconoce que todo fue una operación "exitosa, planeada, organizada y ejecutada" por ellos mismos—, entonces estamos hablando de algo bien serio.
Godoy lo resumió en tres focos rojos:
Uno, se violó tanto el derecho mexicano como el internacional. Dos, se armó un pacto por fuera de la ley. Y tres —quizá la más incómoda— un diplomático estadounidense mintió en la cara de todo mundo. Y no cualquier mentirita: violar el principio de buena fe entre países, algo que está protegido en varios tratados internacionales, no es cosa menor.
¿Y ahora qué sigue?
La FGR ya no se quedó cruzada de brazos. Activó el mecanismo de asistencia jurídica internacional, apoyándose en el tratado bilateral que existe entre México y Estados Unidos, para exigir formalmente que el gobierno estadounidense entregue toda la información sobre lo que realmente pasó ese día.
Pero aquí viene lo bueno (o lo malo, según se vea): Godoy fue clara en que, cada que México ha pedido esta info por la vía diplomática, del otro lado han llegado datos falsos o incompletos. Y no solo sobre quién iba piloteando el avión que trasladó a El Mayo a Estados Unidos. También hay hoyos negros en información que se necesita para otra investigación bien delicada: la del homicidio del exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Héctor Melesio Cuén.
O sea, no es solo un tema de "quién dijo qué". Es un asunto que toca la soberanía, la confianza entre gobiernos y, de paso, deja abierta una investigación paralela que sigue esperando respuestas claras.
Por lo pronto, la pelota está en la cancha de Estados Unidos. México ya pidió cuentas oficialmente. Falta ver si esta vez sí llegan datos que cuadren con la realidad.