¡Puro orgullo mexa! Película mexicana aterriza en Cannes y promete romperla en Francia

Publicado el 15 de mayo de 2026, 11:00

Mientras medio internet sigue peleándose por si la torta de tamal sí cuenta como desayuno balanceado, en Francia hay una bandita mexicana haciendo ruido del bueno. Y no cualquier ruido: del que se escucha hasta en el Festival de Cannes 2026, mero Olimpo del cine mundial.

La película Seis meses en el edificio rosa con azul, dirigida por el mexicano Bruno Santamaría Razo, arrancó oficialmente su camino en la Semana de la Crítica, una de las secciones más importantes del festival dedicada a descubrir nuevas voces del cine internacional. O sea: puro director con hambre de romperla… y ahí va México, bien plantado.

Aunque este año no cayó producción nacional en la competencia por la Palma de Oro, la presencia mexa sí se siente fuerte gracias a esta cinta que mezcla memoria, infancia, dolor y mucha sensibilidad. Porque sí, compas: no todo es explosiones y multiversos; también hay cine mexicano contando historias que pegan directo en el pecho.

La película nos lleva al inicio de los años noventa en la Ciudad de México, donde Bruno, un morrito de 11 años, empieza a descubrir emociones intensas hacia su mejor amigo, Vladimir, mientras su familia enfrenta una noticia durísima: su padre tiene VIH. En medio del caos, el dolor se combate como muchas familias mexicanas saben hacerlo: cantando, bailando y tratando de no dejarse caer.

Décadas después, el mismo Bruno reconstruye esos recuerdos desde el cine, en una historia que promete sacudir corazones en Cannes y dejar claro que en México sobra talento para contar historias universales.

Y ojo: Bruno Santamaría Razo no llegó por accidente. El director ya venía haciendo ruido con documentales como Cosas que no hacemos (2020), proyecto que ganó premios internacionales y confirmó que el compa trae mirada fina y sensibilidad pesada para retratar realidades incómodas y humanas.

La Semana de la Crítica nomás seleccionó siete películas este año, así que entrar ahí no es cualquier cosa. Básicamente es como si te invitaran a echar la reta en la cancha donde juegan los pros del cine mundial.

En redes, muchos ya andan celebrando que mientras acá sobrevivimos al tráfico, al calorón y a las quincenas eternas, hay raza mexicana demostrando que el talento nacional no tiene frontera. Porque sí: el cine mexa sigue cruzando océanos, haciendo llorar franceses y poniendo el nombre del país en alto.

Así que si alguien vuelve a decir que “en México no se hace buen cine”, ya saben qué responderle: “mi hermano, hay banda triunfando en Cannes mientras tú sigues viendo resúmenes de TikTok”.