El chupetón que terminó en tragedia: el caso de Julio Macías que volvió a sacudir las redes

Publicado el 17 de agosto de 2026, 01:00

Uno pensaría que después de un beso viene el clásico “¿ya llegaste?”, no una ambulancia. Pero la historia de Julio Macías González, un joven de 17 años de Iztapalapa, se convirtió en uno de esos casos que hacen que medio México diga: “No manches, ¿de verdad?”

El caso ocurrió el 25 de agosto de 2016, cuando Julio regresó a su casa después de pasar la tarde con su novia. Durante el encuentro, ella le habría dejado un chupetón en el cuello. Más tarde, mientras cenaba con su familia, el joven comenzó a convulsionar. Los servicios de emergencia acudieron al domicilio, pero no pudieron salvarlo.

La versión difundida por distintos medios señaló que la succión habría provocado una lesión que derivó en un coágulo sanguíneo, el cual llegó al cerebro y ocasionó una embolia. El episodio fue reportado en medios mexicanos y posteriormente retomado internacionalmente.

Y aquí es donde la historia se pone todavía más surrealista: años después, el caso volvió a hacerse viral gracias a videos de TikTok narrados o recreados mediante inteligencia artificial. O sea, una tragedia de 2016 terminó regresando al algoritmo como si el internet hubiera dicho: “A ver, raza, ¿ya se acordaron de este?”

¿De verdad puede matar un chupetón?

Aquí conviene bajarle dos rayitas al chisme. Un chupetón normalmente es un hematoma, es decir, una acumulación de sangre bajo la piel causada por la ruptura de pequeños vasos sanguíneos. En la inmensa mayoría de los casos desaparece solo y no pasa de ser ese moretón que uno intenta esconder con cuello alto, maquillaje o la clásica mentira de “me pegué con la puerta”.

La posibilidad de que una lesión de este tipo provoque una complicación vascular grave es extraordinariamente rara. Precisamente por eso, el caso de Julio llamó tanto la atención y se convirtió en una historia insólita.

También hay que tomar con cautela algunos detalles que circulan actualmente en redes. Parte de las versiones virales provienen de recreaciones con inteligencia artificial y no de nuevas investigaciones sobre el fallecimiento. Medios que han retomado la historia han señalado que algunos datos difundidos en esos videos no pudieron ser comprobados de manera independiente.

Así que, sí: el caso de Julio Macías existe y fue reportado en 2016, pero la versión que hoy circula en TikTok mezcla hechos publicados en su momento con recreaciones y afirmaciones que deben tomarse con pinzas.

Porque una cosa es andar de romántico dejando evidencia en el cuello y otra muy distinta terminar protagonizando una leyenda urbana de internet.

Moraleja mexa: el amor puede ser ciego, pero aparentemente los vasos sanguíneos no. Y si alguien te dice “nomás es un chupetón”, pues... mínimo que no venga con manual de primeros auxilios.