El oso que se robó las calles de Monterrey (literal, cruzó como todo un peatón)

Publicado el 31 de julio de 2026, 01:00

A veces la realidad supera cualquier guion de película, y esta historia de Nuevo León es la prueba perfecta.

En días recientes, automovilistas que circulaban por la avenida Morones Prieto, a la altura del cruce con Zaragoza, en el municipio de Santa Catarina, se llevaron una sorpresa que de plano no esperaban: un oso negro caminando —y en otro tramo hasta trotando— tranquilamente entre los carriles, como si fuera un peatón más de la ciudad.

El animal avanzó varios metros sobre una de las vialidades más transitadas de la zona metropolitana de Monterrey, cerca del cruce con Benito Juárez, y los conductores, lejos de entrar en pánico, hicieron lo correcto: bajaron la velocidad e incluso detuvieron por completo sus autos para dejarlo pasar sin ponerlo en riesgo ni provocar un accidente. Las imágenes, por supuesto, no tardaron en circular en redes sociales, donde se volvieron virales en cuestión de minutos.

Y no, esto no fue un hecho aislado ni un caso único. En los últimos años, los avistamientos de osos negros en municipios como San Pedro Garza García, Santa Catarina, Monterrey y Santiago se han vuelto cada vez más comunes. La razón detrás de esto tiene una explicación bastante concreta: estos animales, nativos de la Sierra Madre Oriental, ven cada vez más reducido su hábitat natural por la deforestación, y eso los empuja a bajar hasta las zonas urbanas en busca de agua y comida.

Las autoridades han insistido en recomendaciones básicas para estos encuentros: mantener la distancia, jamás intentar alimentarlos y reportar su presencia a los cuerpos de protección ambiental, tanto para cuidar la seguridad de las personas como para proteger a estos animales, que representan una parte importante de la biodiversidad regional.

Así que si andas por el norte del país y de repente ves a un oso cruzando la calle como todo un ciudadano respetuoso del reglamento de tránsito, ya sabes: bienvenido a Nuevo León, donde hasta la fauna silvestre se sabe las reglas de vialidad mejor que muchos.