Hay historias que no tienen un solo lado, y la del profesor Alberto Israel Jasso Cruz es justo de esas. Lo que empezó como una denuncia dentro de un salón de clases terminó convertido en un debate nacional sobre presunción de inocencia, protocolos escolares y salud mental docente. Y sí, hay una vida que ya no está.
Vamos por partes, porque aquí hay mucho que entender.
¿Quién era el profesor?
Jasso Cruz llevaba casi 35 años dando clases. Unos 25 de ellos los pasó en el IEMS, plantel Azcapotzalco, en la Ciudad de México, y antes de eso pasó casi una década dando clases en preparatorias del Estado de México. O sea, no era alguien nuevo en esto: tenía toda una trayectoria construida dentro de la institución.
La denuncia que lo cambió todo
El 14 de julio, una alumna identificada como Estrella Jocelin Ramírez Maya presentó una denuncia formal, tanto ante la Dirección Jurídica del IEMS como ante el Ministerio Público. Según su versión, el profesor la habría tocado de manera indebida en seis ocasiones durante un mismo día, dentro de un curso intersemestral. Ella terminó con un ataque de ansiedad tan fuerte que tuvieron que llevarla al hospital, donde le diagnosticaron cefalea tensional (un tipo de dolor de cabeza asociado, entre otras cosas, a episodios de estrés).
La versión del profesor, que él mismo dio a conocer después, es distinta: asegura que todo se originó cuando la estudiante se quedó dormida durante la clase y él la despertó, y que ella interpretó ese gesto como una agresión.
Con la denuncia sobre la mesa, el IEMS abrió un procedimiento administrativo interno de manera inmediata, y por su parte el Ministerio Público inició su propia carpeta de investigación. Hasta ahora no hay una resolución pública sobre el caso, y las autoridades capitalinas siguen investigando tanto la denuncia original como las circunstancias que rodearon la muerte del profesor.
Un video antes del final
Horas antes de morir, Jasso Cruz grabó un mensaje que después se hizo viral. En él negó por completo la acusación y explicó que se sentía en total desventaja: al enfrentar al mismo tiempo un proceso administrativo y uno penal, sentía que no tenía manera real de defenderse.
Habló de un sistema de justicia que, según él, deja a cualquier persona señalada casi sin salida, sin importar si al final resulta inocente, porque el desgaste económico, laboral y social ya está hecho desde el momento en que se hace pública una denuncia.
También les dejó un mensaje a sus colegas docentes, pidiéndoles que no se encariñen tanto con sus alumnos, y otro a los padres de familia, invitándolos a no gastar en procesos legales largos y mejor invertir ese dinero (y ese tiempo) en la educación de sus hijos.
Es importante decirlo con claridad: el profesor presentó su decisión como una forma de protesta hacia el sistema judicial. Pero quitarse la vida nunca es la respuesta a una situación injusta, por más real o dolorosa que esa injusticia pueda ser, y no debe entenderse ni replicarse como una salida válida ante ningún conflicto legal, laboral o personal.
Lo que dice la ley
Aquí hay un punto clave que no se puede pasar por alto: la alumna Ramírez Maya es, conforme a la denuncia presentada, la presunta víctima de un delito de abuso sexual.
En México, cualquier persona que denuncia este tipo de agresiones tiene derecho a que su caso se investigue con toda seriedad, sin que eso signifique automáticamente que se le esté quitando al acusado su derecho a defenderse.
Ambas cosas —protección a quien denuncia y debido proceso para quien es señalado— deberían poder sostenerse al mismo tiempo, y el hecho de que este caso haya terminado en tragedia demuestra que el sistema todavía tiene pendientes serios en cómo maneja estas situaciones.
El panorama real de las denuncias en escuelas
Para entender la dimensión del tema, vale la pena poner números sobre la mesa. Según reportes de TResearch International, con base en datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, hasta mayo de este año se acumulaban más de 46 mil carpetas de investigación por abuso sexual en el país, y solo en 2025 se registraron 33 mil 048 denuncias.
Jalisco, Estado de México y la Ciudad de México concentran casi la mitad de todos los casos a nivel nacional.
Enfocándonos en las escuelas: un tercio de la violencia sexual contra menores ocurre precisamente en el ámbito escolar, según cifras citadas por la SEP y organismos de derechos de la infancia.
En 2025 se registraron 223 hospitalizaciones de niñas, niños y adolescentes por violencia sexual relacionada con escuelas (una ligera baja frente a las 244 de 2024), y entre el 78 y el 81% de las víctimas son mujeres. La mayoría de los agresores, según estos datos, son personas conocidas por las víctimas, incluyendo docentes y compañeros.
Y hay otro dato que pesa mucho: se estima que entre el 80 y el 96% de estos casos jamás se denuncian, de acuerdo con cálculos de la OCDE e INEGI.
Solo por dar contexto de otros estados:
- En Puebla se documentaron 17 reportes de agresión sexual en escuelas entre 2025 y 2026, 7 de ellos con docentes involucrados.
- En Tlaxcala han dado de baja a 22 profesores por acoso sexual desde 2022.
- En CECyTE Tabasco se abrieron 13 procesos por una presunta red de acoso.
Lo que pide la comunidad educativa
Tras lo ocurrido, la comunidad del IEMS plantel Azcapotzalco expresó su consternación y pidió una revisión a fondo de los protocolos actuales.
La exigencia va en dos direcciones:
- Que se ponga más atención a la salud mental de los docentes que enfrentan este tipo de procesos.
- Que al mismo tiempo se garantice la protección real de quienes denuncian.
Especialistas en derecho penal y educación coinciden en algo: las denuncias deben tomarse siempre en serio, sobre todo cuando quien denuncia es una estudiante en una relación de poder desigual frente a un profesor.
Pero también insisten en que los procesos necesitan ser más ágiles y transparentes, para no dejar a nadie —ni a quien denuncia, ni a quien es señalado— en una espera que se vuelve insostenible.
Este caso sigue abierto, sin resolución oficial todavía, y probablemente seguirá dando de qué hablar en las próximas semanas.
La reflexión final
La moraleja en todo esto es priorizar y ser conscientes de la importancia de la salud mental de las personas.
Si tú o alguien que conoces está pasando por un momento de crisis emocional, en México puedes llamar a la Línea de la Vida al 800 911 2000, disponible las 24 horas, los 365 días del año.