El Tri saca la casta, vence 2-0 a Ecuador y ya prepara la siguiente carnita asada mundialista
México amaneció con la sonrisa más grande que una quesadilla con harto queso. La Selección Mexicana cumplió con la tarea, derrotó 2-0 a Ecuador y se metió de lleno en la pelea del Mundial, demostrando que este equipo no vino nomás a tomarse la foto con el trofeo de lejos.
Con orden, garra y ese sufrimiento típico que parece venir incluido en el paquete de ser aficionado mexicano, el Tri encontró la manera de quedarse con la victoria. Hubo momentos de nervios, de esos donde más de uno ya estaba abrazando al control remoto como si fuera amuleto mundialista, pero el equipo respondió cuando más se necesitaba.
La defensa se puso seria, el mediocampo trabajó como vendedor en quincena y el ataque aprovechó sus oportunidades para mandar a Ecuador de regreso a casa con las maletas llenas de recuerdos y poco más.
Ahora México ya tiene la mirada puesta en su siguiente reto. En octavos de final enfrentará al ganador del duelo entre Inglaterra y República Democrática del Congo, un partido que pinta como otra prueba de fuego para un conjunto mexicano que quiere seguir escribiendo historia.
El camino no será sencillo: quedan selecciones pesadas, equipos que no perdonan ni un bostezo y partidos donde un error cuesta más caro que tacos en estadio mundialista. Pero el Tri llega con confianza y con una afición que ya está sacando la calculadora, la bandera y hasta los pronósticos de la tía que “sabe de fútbol porque vio tres partidos completos”.
México sabe que cada ronda es más complicada, pero también sabe algo: en un Mundial cualquier cosa puede pasar. Por ahora, la fiesta sigue, el grito se escucha fuerte y millones de aficionados ya tienen la camiseta lista para el siguiente capítulo.
Porque mientras haya balón, esperanza y alguien vendiendo tacos afuera del partido… México sigue soñando.