Merlín, el pato que se robó el Mundial sin meter ni un gol

Publicado el 18 de junio de 2026, 06:44

Entre banderas, lluvia y miles de aficionados celebrando, hubo un protagonista que nadie esperaba: un patito con playera verde y tenis de tela que conquistó internet más rápido que cualquier jugada del Tri.

Mientras Paseo de la Reforma se llenaba de cánticos por el 2-0 sobre Sudáfrica, alguien grababa algo que parecía sacado de un sueño: un pato caminando tranquilamente entre cientos de aficionados con playera tricolor, usando incluso unas calcetas negras para proteger sus patitas. El video se esparció tan rápido que en cuestión de horas todo mundo preguntaba lo mismo: ¿quién es este pato y por qué está mejor vestido que yo?

Su nombre es Merlín, y su historia es tan entrañable como su look mundialista. Acompaña a sus dueños, quienes venden aguas frescas en las calles de la capital, y resulta que ya es parte de su rutina diaria. Su dueña Karla contó en entrevista que lo domesticó poco a poco: primero con un arnés, porque al principio le tenía miedo a las avenidas, a la gente y al ruido, y conforme se fue acostumbrando, se lo quitaron y ahora simplemente los sigue.

¿Y qué come una celebridad de internet? Nada de dietas especiales: frutas, verduras, proteínas, y una vez a la semana, hasta sus tacos de carnitas. (Sí, Merlín come mejor que muchos de nosotros.)

"Lo domestiqué, lo eduqué para que aprendiera a estar aquí." Lo que parecía una anécdota tierna se convirtió en fenómeno: usuarios en redes empezaron a bromear con que "México volvió a superar a la inteligencia artificial", porque la escena parecía sacada de una imagen generada por computadora. La fama llegó tan lejos que algunos aficionados incluso crearon una estampita de álbum del Mundial inspirada en él, con todo y su playera verde característica. Hasta hubo quienes pidieron que fuera declarado "mascota oficial" y que apareciera en el siguiente partido del Tri.

Mientras el equipo se prepara para enfrentar a Corea del Sur, Merlín ya cumplió su misión: recordarnos que en México, hasta un pato vendiendo aguas puede convertirse, de la noche a la mañana, en el aficionado más querido del país.