A 41 años del terremoto de 1985 y nueve del sismo de 2017, la bandera monumental del Zócalo capitalino volvió a ondear a media asta. La presidenta Claudia Sheinbaum encabezó este sábado la ceremonia para recordar a quienes perdieron la vida en aquellas dos tragedias que marcaron para siempre a México.
La mañana arrancó temprano. Alrededor de las 7:15 horas, Sheinbaum salió de Palacio Nacional rumbo a la Plaza de la Constitución para encabezar el acto luctuoso. La acompañaron autoridades federales, capitalinas, militares, de Protección Civil y de la Cruz Roja Mexicana.
Con la bandera nacional a media asta, la ceremonia tuvo ese tono solemne que cada 19 de septiembre se vive en la Ciudad de México. La Banda de Guerra de la Secretaría de la Defensa Nacional ejecutó el toque de “Silencio” en memoria de las víctimas y posteriormente se entonó el Himno Nacional.
Entre los asistentes estuvieron la jefa de Gobierno de la CDMX, Clara Brugada; la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez; el secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla; el secretario de Marina, Raymundo Pedro Morales; la coordinadora nacional de Protección Civil, Laura Velázquez, y el presidente nacional de la Cruz Roja Mexicana, Eduardo De Agüero Le Duc.
“Los recordamos con el corazón”
Después de la ceremonia, la presidenta compartió un mensaje en el que recordó a las personas que murieron durante los sismos.
Sheinbaum señaló que la bandera a media asta representa un homenaje a las víctimas y un abrazo a sus familias. También destacó la solidaridad que surgió entre la población durante aquellas emergencias.
Y es que si algo quedó tatuado en la memoria chilanga —y en la de todo México— es que un 19 de septiembre puede cambiarlo todo en cuestión de segundos.
En 1985, un terremoto de gran magnitud golpeó principalmente a la Ciudad de México. Treinta y dos años después, en 2017, otro sismo volvió a sacudir al país justo en la misma fecha.
Por eso, cada 19-S no solamente se recuerda a quienes ya no están. También se revive una de las lecciones que México aprendió a la mala: estar preparados puede hacer la diferencia.
La jornada conmemorativa también incluyó actividades relacionadas con la cultura de prevención y el Simulacro Nacional, cuyo objetivo es fortalecer la capacidad de reacción de la población ante una emergencia.
El Zócalo quedó así como escenario de un homenaje breve, solemne y cargado de memoria. Porque pasan los años, cambian los gobiernos y la ciudad sigue creciendo, pero hay fechas que en México simplemente no se olvidan.