¿Qué crees? La presidenta Claudia Sheinbaum se aventó una de las declaraciones más directas que le hemos escuchado sobre la relación con Estados Unidos. En la mañanera de este miércoles soltó, sin filtro, que hay actores del gobierno gringo que buscan debilitar a los países que defienden su soberanía, y que México no ha sido la excepción cuando se trata de intentos por influir en decisiones políticas de acá.
Para que le entiendas al contexto: todo esto surgió porque le preguntaron sobre unas declaraciones del director de la DEA, Terry Cole, quien recientemente habló muy bien de Omar García Harfuch, el secretario de Seguridad de México. Cole lo llamó "socio de confianza y un buen amigo de Estados Unidos". La pregunta obvia era: ¿esto es un espaldarazo para que Harfuch suene rumbo a la sucesión presidencial de 2030? Y ahí fue donde Sheinbaum aprovechó para tirar línea sobre algo mucho más grande.
"Se topan con pared", dice la presidenta
Según explicó, esta no es una táctica nueva. "Ellos buscan de una u otra manera debilitar a los gobiernos, éste es uno de sus objetivos, y particularmente gobiernos independientes que defendemos la soberanía, dividirnos internamente", dijo. Vamos, que la estrategia sería generar chismes y broncas dentro de los gabinetes de seguridad para que todo se tambalee desde adentro.
Pero aquí viene el punch de la nota: Sheinbaum asegura que en México esa jugada no les ha funcionado. Según ella, el gabinete de seguridad —donde están el secretario de la Defensa, Ricardo Trevilla; el secretario de Marina, Raymundo Pedro Morales; el propio García Harfuch; la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez; y la consejera jurídica, Luisa Alcalde— tiene una coordinación "extraordinaria" y no hay división por más que quieran sembrarla desde fuera.
"Que se ocupen de sus asuntos, acá nos ocupamos nosotros"
La presidenta fue más allá y conectó el tema con las elecciones intermedias que EU tiene en noviembre. Dijo que es común que usen a México como ficha dentro de su propio proceso electoral, y remató con una frase que ya es clásica en su discurso: "que se ocupen de los asuntos de allá, acá nos ocupamos nosotros de los asuntos de acá".
Cuando le insistieron directamente si los comentarios de Cole eran un voto a favor de García Harfuch, la respuesta fue tajante: no. Según Sheinbaum, lo que en realidad buscan es influir en las elecciones mexicanas, pero aclaró que tanto ella como su equipo tienen muy claro el juego, así que ni hablando bien de unos y mal de otros logran meter cizaña entre ellos.
Como dato duro para respaldar esa "unidad" que menciona, la mandataria citó que llevan un 51 por ciento de reducción de homicidios, cifra que —según dijo— sería imposible de alcanzar sin coordinación real entre el gabinete de seguridad y la fiscalía.
Lo más difícil de sus casi dos años de gobierno
Ya entrados en confianza, le preguntaron cuál ha sido la parte más complicada de su administración hasta ahora, y no se anduvo con rodeos: la relación con Estados Unidos. "Ha sido compleja la relación con Estados Unidos. Hemos buscado una buena relación pero ha habido momentos de dificultades, vamos a ponerlo así", reconoció.
Puso dos ejemplos concretos de esos momentos tensos: el tema de los aranceles y cuando el Departamento de Justicia de EU señaló a diez funcionarios mexicanos —entre ellos el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha— por presuntos nexos con el crimen organizado.
Al final, el mensaje de Sheinbaum fue de firmeza: reconoce que la relación bilateral no ha sido nada fácil, pero insiste en que la coordinación interna del gobierno mexicano ha sido suficiente para no dejarse fracturar por presiones externas.
¿Tú qué opinas? ¿Se ve real esa "unidad" que presume el gabinete o crees que hay más ruido del que se admite en la mañanera?