Hay momentos en la vida en los que uno piensa: “Ya estuvo, ya hice el examen, ahora nomás toca sufrir esperando los resultados”. Pero en 2026 la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) decidió agregarle un giro de tuerca a la historia: volver a aplicar el examen de ingreso a miles de aspirantes.
Y no, no es una broma de “Los Simpson”. La UNAM anunció un examen de control presencial para 58 mil aspirantes, luego de las irregularidades detectadas en el proceso de admisión en línea realizado entre mayo y junio.
El asunto comenzó cuando los resultados del examen en línea levantaron cejas, sospechas y seguramente más de un “¿qué pasó aquí, wey?”. La universidad detectó comportamientos y resultados atípicos, particularmente en carreras de alta demanda. De acuerdo con información publicada por El País, el porcentaje de aspirantes que superó los 100 aciertos pasó de alrededor de 3% en años anteriores a 16% en esta edición.
La UNAM primero negó que ya hubiera decidido repetir el examen y creó una comisión técnica de 16 especialistas para revisar lo ocurrido. Después, llegó la confirmación: habría una nueva evaluación para un grupo de aspirantes.
“¿Otra vez? ¡Pero si ya lo hice!”
La frase probablemente más repetida entre los aspirantes convocados fue algo parecido a: “¿Neta otra vez?”
Y es que el primer examen no fue precisamente un simulacro. En total, 158 mil 712 personas presentaron la evaluación y la UNAM había informado que alrededor de 2% de las participaciones fueron canceladas por conductas contrarias a la convocatoria.
Ahora, quienes cumplan con los criterios establecidos por la universidad tendrán que volver a demostrar que merecen su lugar. El nuevo examen se realiza de manera presencial entre el 12 y el 19 de agosto, con sedes en León, Oaxaca, Tijuana y Ciudad de México.
Porque claro, si algo necesitaba un aspirante después de meses de estudiar era volver a sacar el CURP, revisar la cita, llegar temprano y enfrentarse otra vez a las benditas preguntas de opción múltiple.
Tecnología: 1; estrés estudiantil: 2
La primera edición del examen en línea buscaba facilitar el proceso para quienes viven fuera de la capital y evitar traslados. La propia UNAM destacó que era la primera ocasión en que el examen de licenciatura se realizaba completamente en línea.
Pero la modernidad salió con su respectivo “plot twist”.
Tras las irregularidades, el examen de control se realiza presencialmente y mediante dispositivos sin conexión a internet, con vigilancia y distintas versiones de la prueba para reducir las posibilidades de trampa.
En otras palabras: la UNAM dijo “ya estuvo de Wi-Fi, ahora sí todos juntitos y con vigilancia”.
El costo no es solamente emocional
Para algunos aspirantes, repetir el examen implica algo más que volver a estudiar. Hay quienes tienen que trasladarse desde otros estados, pagar transporte, hospedaje y comida, además de reorganizar sus actividades.
La situación ya generó inconformidad entre estudiantes que consideran injusto tener que demostrar nuevamente algo que, desde su perspectiva, ya habían hecho correctamente.
Y mientras unos se preparan para contestar otra vez preguntas de matemáticas, español, historia y demás materias que uno juró que jamás volvería a ver, la UNAM enfrenta el reto de recuperar la confianza en uno de sus procesos más importantes.
Porque entrar a la UNAM ya era difícil… ahora trae DLC
La universidad tiene una de las demandas educativas más altas del país. Para este concurso se registraron 191 mil 306 aspirantes, de los cuales 158 mil 712 presentaron el examen.
Así que para miles de jóvenes, el examen de control representa una segunda oportunidad, pero también una segunda dosis de nervios.
El nuevo proceso determinará quiénes podrán incorporarse finalmente a la máxima casa de estudios. Y mientras tanto, los aspirantes seguramente ya aprendieron una nueva lección que no viene en ninguna guía de estudio:
En México puedes pasar un examen… y aun así te pueden decir: “A ver, joven, otra vez”.
Porque si algo caracteriza a la burocracia mexicana, es que siempre existe un “último trámite” que misteriosamente nadie te había contado.
Y en este caso, el trámite mide conocimientos, dura varias horas y puede definir si tu próximo semestre será en Ciudad Universitaria… o en tu casa diciendo: “Pues ni modo, para la próxima”.