La presidenta Claudia Sheinbaum puso a los árboles en modo protagonista y decretó una jornada nacional para que México le baje dos rayitas a la deforestación.
Si México ya tiene Día del Taco, Día de Muertos y hasta Día Nacional del Maíz, pues ahora los árboles también tendrán su propio momento de gloria.
Desde Puebla, la presidenta Claudia Sheinbaum decretó la Jornada Nacional de Reforestación, una iniciativa que busca poner a chambear a todo el país en algo bastante sencillo, pero que se nos ha ido olvidando: plantar árboles y cuidar los que ya tenemos.
La idea, básicamente, es que el segundo domingo de agosto no sea nomás para levantarse tarde, ver qué quedó de la peda del sábado y preguntar “¿qué hacemos de comer?”, sino para agarrar una pala, una plantita y ponerse a reforestar.
Y sí, México ya trae experiencia en esto. En Puebla, por ejemplo, el gobierno estatal reportó para 2026 una meta de más de 2 millones de árboles, incluyendo especies forestales, frutales y plantas para polinizadores. O sea, no nomás se trata de llenar el cerro de arbolitos para la foto: también se busca recuperar ecosistemas y echarle la mano a abejas, mariposas y demás fauna que anda haciendo su chamba mientras nosotros hacemos como que no vemos el cambio climático.
¿Y por qué Puebla?
Porque la entidad ya viene metida en la onda de la restauración ambiental. En 2025, el gobierno poblano informó que había restaurado alrededor de mil 600 hectáreas forestales mediante la plantación de 1.6 millones de árboles, con especies nativas, frutales y plantas para polinizadores.
Además, durante 2026 se han impulsado proyectos de reforestación urbana y recuperación de zonas naturales. Tan sólo en la capital poblana se anunció la plantación de 10 mil árboles como parte de un plan para renovar el bosque urbano.
Así que Puebla llegó a la jornada con la tarea medio hecha.
De sembrar vida a sembrar futuro
La apuesta de la administración federal va más allá de poner un árbolito y decir “ya cumplí”. La reforestación forma parte de una estrategia ambiental que busca recuperar suelos, conservar agua, fortalecer la biodiversidad y ayudar a enfrentar los efectos del cambio climático.
Y aquí viene la parte donde el gobierno básicamente nos dice: “A ver, raza, tampoco se trata de que planten el árbol y luego lo abandonen como planta de oficina después de tres semanas”.
Porque plantar es apenas el primer paso. Hay que cuidar, regar y procurar que ese pequeño árbol no termine convertido en recuerdo fotográfico para las redes sociales.
México, pero con más árboles y menos calorón
La Jornada Nacional de Reforestación busca convertir la plantación de árboles en una actividad colectiva y permanente.
La misión suena sencilla: menos cemento donde no debe haberlo, más árboles donde hagan falta y más ciudadanos participando.
Porque si algo nos ha enseñado el clima últimamente es que aquello de “qué calorcito tan rico” ya está agarrando tintes de “¿quién dejó el horno prendido?”.
Por eso, desde Puebla, la presidenta Sheinbaum puso oficialmente a los árboles en la agenda nacional.
Ahora nomás falta que la banda se ponga las pilas.
Una pala, una planta y vámonos recio: que México se vea más verde y menos como estacionamiento.