En Palacio Nacional no sonaron las campanas de la Basílica, pero casi. La presidenta Claudia Sheinbaum recibió este miércoles al cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano y mano derecha del papa León XIV, en una reunión donde la diplomacia se puso sotana y habló de paz, cooperación y, de pasadita, de la esperada visita del Pontífice a México.
El encuentro se llevó a cabo en un ambiente de cordialidad, con el tradicional intercambio de saludos, sonrisas y el protocolo que obliga a sacar la mejor cara para la foto. Porque si algo sabe hacer la política es convertir una reunión de trabajo en una postal digna de marco.
Durante la conversación, ambas partes coincidieron en la importancia de promover la paz, fortalecer el diálogo entre las naciones y consolidar la relación entre México y la Santa Sede. Vamos, que el mensaje fue de esos que aplican tanto para la geopolítica como para el grupo de WhatsApp de la familia cuando ya se andan peleando por la herencia.
Uno de los temas que quedó sobre la mesa fue la posibilidad de una visita del papa León XIV a México. Aunque no hubo anuncio oficial ni fechas confirmadas, la reunión alimenta las expectativas de que el país pueda aparecer próximamente en la agenda del líder de la Iglesia católica.
La visita de Parolin representa además uno de los encuentros diplomáticos más relevantes entre el nuevo gobierno mexicano y el Vaticano, una relación que va más allá de la religión y alcanza temas como cooperación internacional, derechos humanos y construcción de paz. Porque sí, el Vaticano no solo reparte bendiciones; también mueve una de las diplomacias más influyentes del planeta.
Al final, todos se fueron con la foto oficial, el protocolo cumplido y la puerta abierta para que, quién sabe, en una de esas el próximo invitado ilustre llegue vestido de blanco... y no precisamente porque venga a echarse una cascarita en el Zócalo.