Entre rezos y rumores: la Basílica vive su momento más incómodo

Publicado el 7 de julio de 2026, 08:28

La Basílica de Guadalupe, uno de los recintos religiosos más importantes del mundo, anda viviendo días más movidos que la fila de los tamales el 12 de diciembre. En el centro de la polémica se encuentra el sacerdote Efraín Hernández Díaz, quien asumió como rector en noviembre de 2023 y que ahora enfrenta una fuerte controversia derivada de investigaciones y denuncias internas sobre la administración del santuario.

Lo que sí está confirmado es que Hernández Díaz fue nombrado rector por el cardenal Carlos Aguiar Retes en noviembre de 2023 para un periodo de cinco años. En ese momento se destacó su trayectoria pastoral y su experiencia dentro de la Arquidiócesis Primada de México. Sin embargo, con el paso de los meses comenzaron a surgir inconformidades dentro del propio cabildo de la Basílica.

En los últimos meses diversos medios especializados y nacionales han informado sobre una investigación canónica relacionada con presuntas irregularidades administrativas y financieras. Entre los señalamientos aparecen acusaciones de falta de transparencia y posibles malos manejos de recursos; sin embargo, hasta ahora no existe información pública que confirme una sentencia o responsabilidad definitiva contra Hernández Díaz. Se trata de un proceso interno de la Iglesia que continúa generando debate.

La polémica creció cuando trascendió que el sacerdote fue separado temporalmente de sus funciones y posteriormente restituido por decisión del cardenal Aguiar Retes, una determinación que provocó nuevas diferencias entre integrantes del cabildo y abrió cuestionamientos sobre el manejo del caso dentro de la Arquidiócesis.

Mientras tanto, las versiones que circulan en redes sociales sobre supuestas investigaciones penales o que el rector estaría prófugo han sido desmentidas públicamente. De acuerdo con el Centro Católico Multimedial, no existe evidencia de carpetas de investigación abiertas por la Fiscalía General de la República contra Hernández Díaz, por lo que esas afirmaciones no cuentan con respaldo oficial.

Como diría cualquier mexicano: "ya se armó la misa... pero también el mitote". Lo cierto es que la Basílica sigue recibiendo a millones de peregrinos, mientras la controversia se libra en oficinas, reuniones e investigaciones eclesiásticas. Por ahora, el desenlace depende de las autoridades de la Iglesia, que deberán esclarecer los hechos para evitar que uno de los símbolos más importantes de la fe en México continúe envuelto entre rumores, expedientes y dimes y diretes.