Durante una reciente intervención, la Presidenta Claudia Sheinbaum salió a defender con todo la decisión de Clara Brugada de llenar la ciudad de color morado y usar al ajolote como uno de los nuevos símbolos visuales de la capital. Y sí, también aprovechó para tirarle indirecta a quienes han criticado esta onda estética.
Según la mandataria, el tema se salió de control por algo que debería ser súper normal: darle más color y personalidad a los espacios públicos. “Todos los gobiernos pintan puentes peatonales”, dijo, asegurando que el tono lila que eligió Brugada no solo se ve cool, sino que además hace que la ciudad se sienta más viva y alegre. Básicamente, defendió que una ciudad gris ya no está tan en tendencia.
La presidenta recordó que desde que ambas gobernaban en la CDMX —ella como jefa de Gobierno y Brugada en Iztapalapa— apostaron por murales, arte urbano y espacios más coloridos para cambiarle la vibra a la banda que vive en la capital. Porque sí, aunque suene simple, el color también impacta en el ánimo de las personas.
Y obvio, el ajolote no podía quedarse fuera de la conversación. Sheinbaum explicó que eligieron a este animalito porque es súper representativo del Valle de México y forma parte de la identidad chilanga desde hace siglos. Para ella, las críticas hacia el ajolote y los colores tienen más fondo del que parece: considera que hay personas que todavía prefieren símbolos extranjeros o europeos antes que reconocer las raíces mexicanas.
De hecho, puso como ejemplo el debate sobre el maíz nativo y hasta recordó cuando integrantes del PAN propusieron homenajear a Hernán Cortés. “Nosotros queremos recuperar la esencia y el origen de nuestras culturas”, dijo la mandataria, dejando claro que la apuesta de su gobierno va más por rescatar símbolos mexas que por mirar hacia figuras históricas de la colonización.
Así que sí: entre puentes lilas, ajolotes gigantes y debates en redes, la CDMX anda entrando a una nueva etapa aesthetic bastante mexicana… y parece que apenas va empezando.