La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, fijó si postura en la Mañanera del Pueblo y básicamente dijo: aquí se va a hacer lo que marque la ley mexicana, ni más ni menos. Todo esto después de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos hiciera públicos señalamientos contra 10 mexicanos, entre ellos el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.
El tema arrancó cuando la Secretaría de Relaciones Exteriores recibió solicitudes de detención con fines de extradición y las mandó directo a la Fiscalía General de la República para que revise si hay sustento legal.
Aquí el punto clave: Sheinbaum dejó claro que si existen pruebas sólidas, se actúa conforme a derecho en México. Pero si no hay evidencia clara, entonces el asunto huele más a movimiento político que a justicia real.
También soltó algo muy en su línea: México se relaciona con otros países “de igual a igual”, nada de subordinación. Y fue tajante: no se va a proteger a nadie que haya cometido delitos, pero tampoco se va a permitir que un gobierno extranjero meta mano en decisiones que solo le corresponden a México.
En corto: ¡Verdad, justicia y soberanía… pero con pruebas sobre la mesa!