¡Vamos al grano... pero de maíz! El campo está de celebración

Publicado el 29 de septiembre de 2026, 01:00

Si hay un ingrediente que resume la identidad de México en un solo grano, ese es el maíz. Está en la tortilla del desayuno, en el elote de la esquina, en el atole de la tarde y en el tamal de cualquier celebración. Por eso, desde 2019, cada 29 de septiembre se celebra en el país el Día Nacional del Maíz, una fecha pensada para honrar y proteger esta planta que es mucho más que un alimento.

El maíz que hoy conocemos no siempre existió tal cual: nació de la domesticación de una planta silvestre llamada teocintle o teosinte, en la región central de México. Se calcula que este proceso comenzó hace miles de años, y evidencia arqueológica encontrada en cuevas de Oaxaca sitúa algunos de los rastros más antiguos de su cultivo en la historia de la humanidad. Dicho de otro modo: México no solo consume maíz, México lo inventó.

Para los pueblos originarios, el maíz no era solo sustento, era origen. El Popol Vuh, libro sagrado de la cultura maya, narra que los primeros hombres fueron formados de masa de maíz blanco y amarillo. Esa idea —que el ser humano y el maíz comparten una misma esencia— sigue viva en comunidades de todo el país, donde la siembra y la cosecha se acompañan de rituales de agradecimiento a la tierra.

La riqueza del maíz mexicano no se mide solo en años, sino en variedades: existen decenas de razas nativas adaptadas a distintos climas y suelos, desde el maíz azul usado en tlacoyos y memelas hasta el maíz cacahuazintle, protagonista del pozole. Esa diversidad genética, resultado de siglos de selección cuidadosa por comunidades indígenas y campesinas, es considerada un tesoro biocultural único en el mundo.

En la cocina, el maíz se multiplica en mil formas: tortillas, tlayudas, huaraches, tamales, esquites, pozole, atole, tesgüino, y hasta postres como los tamales dulces o el maíz de la vida en el pan de dulce. Cada región de México tiene su propia manera de honrarlo, lo que convierte a este grano en un hilo conductor de la gastronomía nacional reconocida como patrimonio cultural.

El Día Nacional del Maíz también es una invitación a cuidar ese legado: preservar las semillas nativas, apoyar a los productores locales y valorar el trabajo de las manos campesinas que, generación tras generación, han mantenido viva esta planta sagrada frente a las presiones del mundo moderno.

Así que la próxima vez que muerdas una tortilla recién hecha, recuerda que tienes en las manos miles de años de historia, cultura y una buena dosis de orgullo mexicano.