Ya viene Día de Muertos: México se prepara para recibir a las ánimas… y al pan de muerto

Publicado el 22 de septiembre de 2026, 01:00

Entre altares, cempasúchil, desfiles, panteones y una buena dosis de pan de muerto, México se alista para una de sus temporadas más coloridas.

Ya se siente en el aire. Primero aparece el cempasúchil en los mercados, luego las calaveritas de azúcar, después alguien pregunta “¿y este año de qué va a ser el altar?” y, cuando uno se da cuenta, ya está buscando dónde comprar pan de muerto.

El Día de Muertos se celebra principalmente entre finales de octubre y los primeros días de noviembre. La tradición, reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad desde 2008, combina prácticas indígenas y elementos introducidos durante la época colonial. En muchas comunidades se entiende como un momento para recordar y recibir simbólicamente a familiares y seres queridos fallecidos.

Y aunque cada región tiene sus propias formas de celebrar, algo queda clarísimo: en México hasta la muerte tiene agenda.

¿Qué se puede hacer en Día de Muertos?

  • Armar una ofrenda

    La primera misión es poner el altar. Fotografías, veladoras, agua, comida, papel picado, flores de cempasúchil y objetos que recuerden a quienes ya no están suelen formar parte de estas ofrendas, aunque los elementos cambian según la región y la tradición familiar.

    Y aquí aplica una regla no escrita: si al final del montaje alguien dice “creo que le faltó algo”, probablemente falta otra veladora… o ya se acabaron las calaveritas porque alguien se las fue comiendo durante el armado.

  • Seguir el camino del cempasúchil

    Las flores no están ahí nomás para que el altar se vea bonito. En distintas tradiciones, los pétalos y las velas sirven para marcar el camino hacia la ofrenda y facilitar simbólicamente el regreso de las almas.

    Así que este año toca dejar el camino bien puesto. Nada de que el difunto llegue y encuentre la entrada bloqueada con una bicicleta.

  • Ir a un desfile de catrinas

    Las calles de varias ciudades se llenan de catrinas, música, maquillaje, disfraces y actividades culturales. Durante la temporada también se organizan exposiciones, talleres, conciertos y concursos de altares.

    Eso sí: si vas caracterizado de Catrín o Catrina, mínimo hay que echarle ganas al maquillaje. La calaca no acepta trabajos entregados “a la carrera”.

  • Visitar un panteón

    En muchas comunidades, las familias limpian y decoran las tumbas, llevan flores, veladoras, comida y otros elementos para recordar a sus seres queridos. Es una de las expresiones más importantes de la celebración y puede ser profundamente familiar y comunitaria.

    Eso sí, no todos los panteones son escenario turístico. Si visitas una celebración comunitaria, lo más importante es respetar los rituales, pedir permiso antes de fotografiar y entender que para muchas familias no se trata de un espectáculo, sino de una tradición íntima.

  • Hacer la ruta gastronómica

    Pan de muerto, tamales, atole, chocolate y los platillos favoritos de quienes ya partieron aparecen en muchas celebraciones. La comida es una parte central de las ofrendas y de las reuniones familiares.

    La investigación periodística más complicada de la temporada, por supuesto, será determinar cuántos panes de muerto puede comer una persona antes de dejar de considerarlo “una probadita”.

  • Conocer las celebraciones regionales

    México no celebra el Día de Muertos de una sola manera. Entre las expresiones más conocidas están el Xantolo en la Huasteca, el Hanal Pixán en la Península de Yucatán y las celebraciones de lugares como Mixquic, Pátzcuaro y Oaxaca.

    También hay actividades culturales en distintos estados. Para 2026, por ejemplo, la cartelera nacional anuncia el Festival de las Calaveras del 6 al 15 de noviembre, además de otras actividades relacionadas con la temporada.

    En San Cristóbal de Las Casas, el Festival Almas Vivas está anunciado del 29 de octubre.