Si hay algo que México sabe hacer muy bien, además de contar historias, es servirlas en un plato. Y este año, la gastronomía mexicana volvió a poner al país en el mapa internacional: México ocupó el primer lugar del listado de mejores destinos culinarios de 2026, elaborado por Travel and Tour World.
La distinción fue retomada por la Secretaría de Turismo (Sectur), que destacó que México superó en el ranking a países con una enorme tradición gastronómica como Italia, Grecia, Japón e India.
¿La razón? La publicación puso el foco en la enorme diversidad de cocinas regionales que existen a lo largo del territorio mexicano, además del uso de ingredientes locales y técnicas culinarias que han pasado de generación en generación.
Pero hay algo todavía más importante: en México la comida no es solamente comida. También es identidad, historia y una forma de conectar con las raíces de cada comunidad.
Por eso, recorrer el país también significa comerlo. Desde restaurantes de alta cocina hasta mercados y puestos tradicionales, cada región tiene sabores que cuentan una parte distinta de la historia mexicana.
Y si quieres comprobar por qué la gastronomía nacional recibió este reconocimiento, hay varios destinos que prácticamente son parada obligada.
Oaxaca: tradición servida en cada plato
Oaxaca es uno de los grandes referentes de la cocina mexicana y uno de los destinos que cualquier amante de la comida debería tener en el radar.
Uno de sus protagonistas es el mole negro, que puede servirse con pollo o diferentes tipos de carne. Pero la experiencia gastronómica va mucho más allá.
En sus mercados también aparecen clásicos como las tlayudas, los tamales, las memelas y los chapulines, acompañados de bebidas tradicionales como el tejate, el chocolate o el pulque.
Aquí, probar algo nuevo prácticamente viene incluido en el viaje.
Jalisco: birria, tortas ahogadas y mucho sabor
En Jalisco, la gastronomía también es parte fundamental de la identidad local. Y hay dos platillos que prácticamente funcionan como embajadores del estado: las tortas ahogadas y la birria.
Ambas preparaciones pueden encontrarse en distintos establecimientos y forman parte de la experiencia culinaria de quienes visitan la entidad.
Y si la ruta pasa por alguno de sus mercados, otro clásico que no puede faltar es el pozole, preparado con carne de cerdo o pollo y acompañado con una salsa elaborada a base de chile guajillo y chile ancho.
Puebla: donde el mole es protagonista
Puebla tampoco se queda atrás. Cuando se habla de su gastronomía, es difícil no pensar inmediatamente en el mole, una preparación que combina distintos chiles, especias y frutos secos, tradicionalmente servida con carne de guajolote.
Pero la oferta poblana no termina ahí.
Las cemitas y los chiles en nogada también forman parte de los sabores que han convertido a Puebla en uno de los grandes referentes culinarios de México.
Al final, el reconocimiento internacional deja algo muy claro: la gastronomía mexicana no tiene un solo sabor. Cada estado, cada comunidad y hasta cada mercado tiene una historia diferente que contar.
Y justo ahí está parte de su encanto: para conocer México, también hay que sentarse a la mesa.