Sargazo en Quintana Roo: el gobierno le entra con 2 mil millones de pesos para que no te arruine las vacaciones

Publicado el 31 de julio de 2026, 01:00

¿Ya viste esas fotos de playas cafés llenas de alga en el Caribe mexicano? Pues resulta que este año la cosa se puso más intensa que nunca, y el gobierno federal ya sacó la cartera fuerte para tratar de controlarla.

La presidenta, Claudia Sheinbaum, anunció que van a invertir 2 mil millones de pesos para reforzar la estrategia contra el sargazo en las cinco zonas turísticas más importantes de Quintana Roo: Cancún, Playa del Carmen, Puerto Morelos, Tulum y Mahahual. Estamos hablando de entre 40 y 50 kilómetros de playa que necesitan atención urgente.

¿Por qué está tan cañón el problema este año?

Aquí va el dato que te va a volar la cabeza: cada día navegan hasta 90 mil 538 toneladas de sargazo frente a las costas de Quintana Roo, y de esas, alrededor del 10% termina llegando a la playa. Eso son cerca de nueve mil toneladas diarias varándose en la arena.

Alicia Bárcena, la secretaria de Medio Ambiente, lo puso en perspectiva: esto es cuatro veces más sargazo que el año pasado y 27 veces más que el promedio histórico. O sea, no es que esté lloviendo alga porque sí, es un fenómeno que ya se salió de control.

Y lo más preocupante: el sargazo dejó de ser ese problemita de temporada al que ya nos habíamos acostumbrado. Ahora es una condición que llegó para quedarse todo el año.

¿A dónde se va a ir toda esa lana?

De los 2 mil millones, una buena tajada (768.7 millones de pesos) se va directo a comprar más barcos: dos remolcadores y varios sargaceros costeros para reforzar la flota que ya tiene la Secretaría de Marina. Ojo, cada uno de estos barcos cuesta en promedio 250 millones de pesos, así que no es cualquier cosa.

La idea es pasar de recolectar mil 227 toneladas diarias en altamar a mil 870 toneladas, según explicó el almirante Raymundo Pedro Morales. Y si todo sale bien, en una segunda etapa quieren llegar a las cuatro mil toneladas diarias que realmente se necesitan para estar a la par del fenómeno.

También va a haber más barreras de contención —unos 50 kilómetros más— para atrapar el sargazo antes de que se pegue a la arena, sin llevarse el suelo playero, cuidando las reglas ambientales.

¿Quién le está entrando a esto?

No es solo el gobierno federal solito. Aquí se juntó todo mundo: la Marina, el gobierno de Quintana Roo, los municipios costeros y hasta los hoteleros, desde los chiquitos hasta las grandes cadenas.

La gobernadora Mara Lezama contó que su gestión ya lleva invertidos más de 770 millones de pesos en este tema, y que tienen un centro de monitoreo ambiental único en América Latina, que usa imágenes de 10 satélites europeos para vigilar más de 140 playas. Con esa info arman un “semáforo” diario para saber exactamente dónde va a pegar el sargazo y avisarle a la gente qué playas están limpias.

¿Y qué se puede hacer con tanta alga?

Aquí viene lo interesante: no todo el sargazo que se recolecta se va a la basura. Bárcena reveló que ya hay 198 iniciativas en el país (11 con potencial de crecer a nivel industrial) y 39 empresas mexicanas que ya transforman el sargazo en cosas como biogás, bioetanol, biofertilizantes, maderas plásticas, pinturas y hasta bioplásticos.

De hecho, se está armando un polo de economía circular en Puerto Morelos, justo donde la Marina descarga todo lo que recolecta.

¿Qué sigue?

El 1 y 2 de octubre habrá un encuentro internacional (con apoyo de la Unión Europea) donde países de todo el Caribe, desde República Dominicana hasta Barbados, buscarán el respaldo de México para enfrentar juntos el problema. También están tocando puertas con Brasil y Japón, este último con intenciones de ayudar con más barcos sargaceros.

Mientras tanto, Sheinbaum lanzó una invitación directa: “muchísimas playas están limpias de sargazo, no tienen problema”. Así que si tenías pensado cancelar tus vacaciones al Caribe mexicano por miedo al alga, la recomendación oficial es checar el semáforo antes de decidir.

¿Será que con esta inversión por fin le ganan la carrera al sargazo, o el fenómeno llegó para quedarse como parte del paisaje caribeño? Eso lo iremos viendo temporada tras temporada.