Se fueron al concierto, pero no precisamente a cantar. La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la Ciudad de México detuvo a 11 personas presuntamente dedicadas a la reventa de boletos durante el festival Arre Pepsi Black 2026, realizado en el Autódromo Hermanos Rodríguez.
De acuerdo con la dependencia, los policías realizaban recorridos de vigilancia en los alrededores del recinto cuando detectaron a cuatro mujeres y siete hombres que aparentemente ofrecían boletos a precios superiores a los establecidos en taquilla o, de plano, posiblemente falsos.
Y pues ya sabemos cómo funciona esto: cuando el boleto cuesta una lana, aparece alguien diciendo “te lo dejo barato, joven”. El problema es que esta vez la policía estaba cerquita.
De la reventa al juez cívico
Los 11 sujetos fueron detenidos y posteriormente trasladados ante un juez cívico, quien será el encargado de determinar la sanción correspondiente.
La SSC también realizó un cruce de información y encontró que cuatro de los detenidos ya habían sido presentados anteriormente ante un juez cívico por presuntas actividades de reventa de entradas en otros eventos masivos.
Es decir, para algunos no era precisamente su primer rodeo.
El operativo de seguridad se mantuvo durante las actividades del festival y hasta el momento en que terminó el evento y se realizó el desfogue de los asistentes, informó la corporación.
El Arre también tuvo operativo
Mientras miles de personas se lanzaron al Autódromo Hermanos Rodríguez para disfrutar de la música, elementos de la Policía capitalina mantuvieron presencia en las inmediaciones para prevenir incidentes y atender situaciones relacionadas con la seguridad.
El festival Arre Pepsi Black 2026 reunió a distintos exponentes de la música regional mexicana, convirtiendo al autódromo en uno de los puntos con mayor movimiento durante la jornada.
Pero entre el baile, los sombreros, las botas y el clásico “¿quién trae boletos?”, hubo quienes intentaron hacer su agosto —en septiembre— revendiendo entradas.
Nomás que esta vez la jugada no salió como esperaban.
Las 11 personas quedaron a disposición de la autoridad correspondiente, mientras que el juez cívico determinará qué procede en cada caso.
Así que si para el próximo concierto alguien se acerca con el clásico “tengo boletos, joven, pero están tantito más caros”, aguas: quizá el negocio ya no sea tan buena idea.
Porque una cosa es pagar caro por ver a tu artista favorito y otra muy distinta terminar viendo el concierto… desde la oficina del juez cívico.