¿Te imaginas que algo que muchos ven como parte de un ritual espiritual también pueda terminar en un decomiso aduanero? Pues eso fue justo lo que pasó en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, donde las autoridades le pusieron un alto a un cargamento que venía desde Perú con un contenido nada común: casi un kilo de extracto de ayahuasca.
¿Qué fue lo que se encontró?
De acuerdo con lo reportado, personal de la Agencia Nacional de Aduanas de México y de la Secretaría de Marina detectó un envío con aproximadamente 930 gramos de extracto de esta sustancia, originario de Perú.
Para que te ubiques: la ayahuasca es una bebida tradicional utilizada en ceremonias de algunos pueblos amazónicos, elaborada a partir de plantas con propiedades psicoactivas, y su ingreso al país está sujeto a restricciones porque no cuenta con una regulación abierta para su comercialización o distribución.
¿Cómo lo lograron detectar?
Aquí no fue cuestión de suerte. El hallazgo fue resultado de un trabajo coordinado que combinó labores de inteligencia, análisis de riesgo, revisión de documentación y vigilancia constante dentro de las instalaciones aduaneras.
Es decir, varios filtros trabajando en conjunto para que nada se les escapara.
¿Por qué es relevante?
Este tipo de acciones buscan justamente eso: cerrarle el paso a mercancías que podrían representar un riesgo o que ingresan sin cumplir con la normativa correspondiente, reforzando así el control en las operaciones de comercio exterior que entran y salen del AICM.
Por ahora, el cargamento no logró cruzar la frontera aduanera y quedó fuera de circulación. La historia deja claro que, ya sea por tierra, mar o aire, cada vez es más difícil que este tipo de envíos pase desapercibido.